ENMIENDAS DEL HOMBRE / Cuando nos alcanza un golpe enemigo

ENMIENDAS DEL HOMBRE / Cuando nos alcanza un golpe enemigo

Ángel Leonardo Rojas Peralta.
Ángel Leonardo Rojas Peralta /
ingangelrojas@hotmail.com

Cuantos afanes diarios por pertenecer, por agradar, por ser aceptados. Tantos actos inhumanos por sobresalir, inauditos esfuerzos por la fama y el poder, excentricidades para satisfacer vanidades, inimaginables cosas tras la gloria del dinero. Más, todo es vano en la conquista de lo absoluto. Sin importar cuanto tengas, que poderoso seas, hasta donde seas capaz de llevar las sonrisas y brindar un afecto, se te enfrentarán algunos, serás agredido por odios y envidias, te asecharán detractores para hundir acero de tristeza en tu pecho.
Tras tan drástica verdad, no es necesario oscurecer nuestros sentimientos, sintiendo que es vano el esfuerzo por el bien. A pesar de los golpes bajos y agresiones sin sentido, no nos es saludable la desesperanza, ni el odio y los rencores, pues valdrá cualquier precio ayudar a llevar un corazón hacia la bondad, aliviar un alma herida, incentivar arrepentimientos tras los actos inicuos o desaciertos.
Es cierto que muchas veces preferimos ocultar nuestra buena voluntad, hasta nuestros sentimientos, para no mostrarnos débiles y vulnerables. Pero, de qué sirve mostrarnos tan fuertes cuando así alejamos las oportunidades de sinceramientos, cuando así cerramos las puertas a la confianza y la conjugación de identidades constructivas.
Destruir es tan fácil, las devastaciones solo requieren un breve instante para echar por tierra lo levantado con esfuerzo. Porqué hacernos cómplices silentes de la maldad, o peor, porqué ser compromisarios de las agresiones al desquitarnos con ira.
A los que buscamos del pensamiento cristiano nos sustenta poderosamente la fe, y nos refugiamos en ella como método infalible para soportar los golpes. Así nos es posible la imperturbabilidad, las tormentas no nos frustran, los embates indeseados se convierten en situaciones que ponemos en manos de Dios. Mantenemos el ciclo del bien a pesar de nuestros contrarios, a pesar de los opresores nos levantamos siempre. Nuestras defensas son el amor infinito que nos ha sido prometido.
El propio hijo de Dios, tras agónicos ultrajes soportados, nos ejemplariza los efectos del perdón, la consumación de la misericordia para unirnos aun en desacuerdos. La única alternativa de subsistencia humana, la vida en sociedad, no sería posible sin el fundamental detalle de la tolerancia, y esta aceptación incluye tanto las buenas acciones como las ofensas.

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