ENMIENDAS DEL HOMBRE / Construyendo el buen hombre

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

Ángel Leonardo Rojas Peralta /
[email protected]

Doy un inmenso valor al dicho que reza “lo importante no es como el hombre comienza, sino, como termina”. Nosotros, en nuestro transcurrir cometemos errores, faltamos, nos dejamos vencer por inclinaciones inicuas, sin embargo, siempre tenemos la oportunidad de enmendarnos. Haciendo uso del buen juicio, aprendiendo las lecciones otorgadas por los fracasos, es posible culminar nuestras vidas con un buen nombre. Podrán recordarse nuestros desaciertos, pero al final, es posible coronar nuestras vidas de honor.
Con muchos puedo ejemplarizar que tiene mucho más valor el buen nombre que las riquezas, que es mejor contar con las personas que con el dinero. Al final, las alegrías vienen a través de esos de quienes logramos amor. La familia, los amigos, serán sin lugar a dudas la medida de nuestro éxito.
A fuerzas, he tenido que aprender a ser precavido para distinguir el mal que se escabulle entre las simplicidades, aun entre los más cercanos, hasta en seres amados, pues el castigo se recibe de igual manera cuando por omisión ocurren sucesos desagradables que nos responsabilizan. Sin embargo, los actos de misericordia y perdón nos honran, la piedad por los yerran puede convertirse en honor y vida.
Llevar una existencia coronada por la humildad nos hace seres atractivos y atrayentes, el ejercicio del bien nos permite andar con la frente en alto. Los actos de maldad solo nos brindan caminos espinosos, donde las trampas son frecuentes y la incertidumbre no nos permite la paz.
La intranquilidad de ser deudor nos esclaviza, así a fuerzas por conocer la tranquilidad será mejor brindar que querer ser servido, cuidando siempre ser bien intencionado al servir soluciones antes que recriminaciones.
Así también, es necesario expulsar la arrogancia y prepotencia de nuestras vidas, veremos entonces el cese de los litigios; las injurias y los pleitos no tendrán cabida, pues nuestra voz podrá ser apaciguadora frente a la ira y la desesperación. Ojos y oídos abiertos, atención a ser presto a la confianza de los demás, has un uso para el bien de las virtudes que nos otorga el Señor, se firme ante las eventualidades desfavorables, renueva tu autoconfianza, se un hombre de Fe.