ENMIENDAS DEL HOMBRE / Buenos administradores

Ángel Leonardo Rojas Peralta.

Ángel Leonardo Rojas Peralta / [email protected]

Hace ya unos meses, a través de un programa radial, el conductor preguntaba a un importante empresario de la zona, qué pensaba respecto a la fortuna que había podido amasar en sus acciones de negocios. Este le respondió que los bienes y recursos que poseía no eran para sí exclusivamente, sino, que se consideraba un administrador del bienestar de las personas que trabajaban en sus empresas.
Me conforta pensar que existen personas de éxito económico que piensen de esta manera. Muchos pretenden entender que sus fortunas son medios para sus extravagancias y deseos desmedidos, no para propiciar el desarrollo de su entorno y especialmente el de aquellos que han contribuido a su progreso.
De todo conocedor en materias administrativas es sabido que el activo más importante de toda empresa es su personal. Sin importar las inversiones en infraestructura y equipos, ninguna organización tendrá crecimiento y sustentabilidad si no invierte en el bienestar de sus trabajadores, en su protección física y mental, y en su capacitación. Ninguna persona es realmente efectiva cuando se ve abatida por dificultadas para sobrevivir. Un sujeto preocupado es de bajo rendimiento y jamás será proactivo.
Este asunto no aplica exclusivamente para los dueños de empresas, grandes o pequeñas, sino también para todos los niveles de mando que administran personal, y de una manera especial a todos los hombres cabezas de familia, responsables del bienestar de los suyos.
Detrás del éxito profesional y económico se nos hace fácil en ocasiones llevarnos por delante a cualquiera que pensemos se interpone a nuestros objetivos. No tomamos en cuenta, que con cada persona maltratada, ofendida, herida, dejada a su suerte, perdemos un colaborador, un contribuidor que podría bien defender nuestros intereses. Administrar bien las recompensas de Dios, es una tarea para aquellos con humanidad y principios sociales arraigados, para aquellos que podrán disfrutar sus bonanzas con la plena satisfacción de saber que su trabajo propicia los medios para del desarrollo de núcleos familiares completos. Que sus acciones bien hechas proporcionan mentes más relajadas y dispuestas a contribuir, a servir, a ejercer sus deberes.