Empacadores, imprescindibles en su oficio, pero no calificados para ganar algo más que propinas

En Iberia de Bávaro laboran once empacadores

Bávaro. El puesto de empacadores ha logrado tener grandes oportunidades en los últimos años en este distrito Verón-Punta Cana. Esto por la apertura de grandes centros comerciales con supermercados en esta zona. Decena de jóvenes trabajan como empacadores en los distintos supermercados de este distrito, con el objetivo de sostener a sus familias.

Todos son provenientes de distintas localidades del país, pero vinieron a esta zona con un propósito común. Este tipo de trabajo también representa riesgos y dificultades para estos jóvenes, quienes diariamente salen de sus hogares en búsqueda del sustento para sus familias. Los empacadores sufren de ciertos malos tratos que le dificultan sus labores, tales como tener que realizar grandes recorridos para llevar compras y luego no recibir suficiente retribución por ello.

Los empacadores deben brindar siempre un buen servicio a los clientes y en ocasiones estos no les dan ningún tipo de propina. Algunos de ellos expresaron que han tenido que irse con los clientes hasta sus casas para ayudarlos a subir la mercancía y que luego solo les ofrecen 50 pesos por el trabajo. Casi a diario se encuentran con clientes mal humorados que no los tratan de forma correcta.

Están los clientes a los que les exigen por demás pero no son generosos al dejar sus propinas. El trabajo de los empacadores es indispensable dentro de la logística de un supermercado, puesto que las cajeras no pueden pasar los productos, cobrarlos y luego empacarlos, situación provocaría grandes filas y retrasos, además de un gran cúmulo de trabajo para ellas.

Los empacadores resultan ser actores imprescindibles dentro del funcionamiento de cada establecimiento comercial donde ofrecen sus servicios. Si cada cliente tuviera que cargar sus compras y llevarlas al carro le resultaría muy incómodo, al igual que si llevara el carrito del supermercado hasta afuera no habría quien lo retornara.

Estos laboriosos jóvenes no reciben un salario fijo por su labor, solo trabajan por las propinas. Al igual que nada les garantiza permanecer en ese puesto, pues las empresas no los contrato como un empleado más.

HISTORIAS DE VIDA

Alexander Rosario es uno de los empacadores del Súper Pola, ubicado en la plaza San Juan. Su trabajo consiste en esperar en uno de los laterales de la caja, y una vez la cajera pasa los productos él los va guardando en bolsas plásticas y colocándolos en un carrito, para luego llevar la compra al vehículo del cliente. Rosario, al igual que otros empacadores de supermercado, no recibe un salario o compensación de parte de la empresa en la que labora.

La retribución viene de parte de los clientes, quienes les dan propinas por el trabajo realizado. “Todo depende de lo que nosotros consigamos; de la propina que nos den”, dijo Rosario. Este joven es oriundo de Cotuí, y vive en Verón desde hace un año y cuatro meses. De su trabajo dependen su hija, de dos años, y su esposa. Los empacadores de este supermercado son diez en la tanda de la mañana y once en la tarde.

En su mayoría son jóvenes. Cuentan que los días que mejor les va logran conseguir entre 1,000 y 2,000 pesos; los peores días sólo llegan a 500 pesos. Andy Silvestre, proveniente de Hato Mayor, tiene 24 años y es empacador en Jumbo.

Al igual que otros centros comerciales, aquí cobran por propina, pese a que las empresas los hacen firmar un acuerdo que les impide a estos empacadores hacer reclamos laborales cual si fuesen empleados formalmente contratados. En el Súper Mercado Pola hay 15 empacadores en la mañana, que se pueden observar colocados dos por cada caja. Los que se ganan el sustento diario en esta empresa aseguran que un día de menos ganancia se llevan a su casa de 1,000 pesos y 1,800, y en los días de mayores ventas alcanza hasta los 3,000 pesos.

Juan José Quezada tiene 27 años y es empacador de Iberia. Es de Santo Domingo y ya tiene cinco años viviendo en Bávaro. A diferencia de la mayoría de los supermercados, Quezada sí es contratado directamente por la empresa, por lo que además de las propinas recibe un sueldo fijo. Sus demás compañeros que realizan esta misma función de empacadores también reciben un salario fijo.

“Tenemos nuestro sueldo y nos ayuda la propina”, destacó. En este lugar laboran once empacadores. Quezada cuenta que con este trabajo puede sustentar su familia. Pretende inscribirse en enero en uno de los Centros de Educación a Distancia (Cenapec).

CÓDIGO LABORAL DOMINICANO

Algunos de los empacadores consultados refirieron haber firmado algún tipo de contrato con las empresas en las que prestan sus servicios, pero dijeron que este documento no contempla una asignación salarial ni otras obligaciones de carácter laboral.

El Código de Trabajo de la República Dominicana, en su artículo 24, establece que el contrato de trabajo escrito enunciará los nombres y apellidos, nacionalidad, edad, sexo, estado civil, domicilio y residencia de los contratantes y las menciones legales de sus cédulas personales de identidad.

También, ese contrato contendrá el servicio que el trabajador se obliga a prestar, y las horas y el lugar en que deba hacerlo, así como la retribución que habrá de percibir el trabajador con indicación de lo que gana por unidad de tiempo, por unidad de obra o de cualquier otra manera, y la forma, tiempo y lugar del pago.

Este articulo también expresa que debe tener la duración del contrato, si es por cierto tiempo, la indicación de la obra o servicio que es objeto del contrato, si es para una obra o servicio determinados, o la mención de que se hace por tiempo indefinido; y lo demás que las partes puedan convenir de acuerdo con la ley.

En su artículo 192, esa legislación establece que el salario es la retribución que el empleador debe pagar al trabajador como compensación del trabajo realizado. El salario se integra por el dinero en efectivo que debe ser pagado por hora por día, por semana, por quincena o por mes al trabajador, y por cualquier otro beneficio que obtenga por su trabajo.

En su Artículo 193 dice que el monto del salario es el que haya sido convenido en el contrato de trabajo. No puede ser, en ningún caso, inferior al tipo de salario mínimo legalmente establecido. Es el artículo 197 que establece que la propina obligatoria prevista en el artículo 228 y la propina voluntaria pagada por el consumidor directamente al trabajador no se consideran parte del salario.