Fiscalizadora destituida del Juzgado de Paz de Higüey, Elizabeth Rijo.

Elizabeth Rijo sospecha presionaron a la conserje para que se querellara en su contra

Julio González / [email protected]

HIGÜEY. La ex fiscalizadora del Juzgado de Paz de Higüey, Elizabeth Rijo, calificó como “injusta” la destitución de su cargo por parte de la Procuraduría General de la República, luego de un hecho suscitado el pasado primero de diciembre, con la conserje Juana Dilia Paniagua por presuntamente “no haber limpiado su oficina”.

“Para mí a esa señora la presionaron para que pusiera la denuncia, porque nosotras conciliamos internamente. Pero no solamente eso. Yo vengo sufriendo de un acoso laboral desde que me trasladaron hacia Bávaro desde Bávaro hacia aquí, por decir esto. El trato del fiscal titular, magistrado Edwin Encarnación Medina, fue humillante para esta humilde servidora: me quitó el policía, los viáticos, los medios de comunicación de la flota donde podíamos contactar a los querellantes, teniendo la Fiscalía un presupuesto”, dijo.

Sobre el incidente, Rijo contó que en presencia de la secretaria y el mensajero, le llamó la atención a la conserje Paniagua, quien supuestamente venía “alterada” por otras situaciones, y tras el incidente salió a vociferar lo ocurrido y amenazando levantar un informe. “Hubo un momento en el que yo salí y ella me levantó la mano, yo se la agarré y así lo admito. Fuimos convocados por la Procuraduría General por un escándalo que se generó en las redes sociales”, sostuvo Rijo.

Pero tras Paniagua dar a conocer el hecho públicamente, la fiscal Rijo reconoció que hubo momentos de “alteración” de ambas, y que la conserje Juana Dilia Paniagua le “pidió” disculpas, asegurando que había tenido otro altercado con otra conserje compañera.

En este sentido, Rijo manifestó que es un ser humano con principios y valores, además de ser una profesional con vocación de servicio, al tiempo que hizo un llamado a la Provincia de La Altagracia que detrás de esta situación hay un plan para “manchar” su nombre.

“No quiero que me dañen mi dignidad y moral, porque soy una persona que tengo 45 reconocimientos de distintas instituciones mayormente valoradas, con dos carreras, tres maestrías y más de 100 cursos realizados”, expresó.

Por último, la ya destituida fiscal del Juzgado de Paz de Higüey tildó este hecho como un “abuso de poder” y “falta del debido proceso”, reiterando que seguirá al servicio del pueblo de forma transparente, y que en los próximos días presentará pruebas contundentes de manipulación a testigos y falsificación de documentos.