Missing image

EDITORIAL / UNA DEBILIDAD IMPERDONABLE

República Dominicana está en la ruta de los huracanes, y así lo seguirá estando por siempre.
La temporada será de junio a noviembre y como tal, la nación estará expuesta a recibir los embates de fenómenos atmosféricos que pueden o no generarnos daños. Esta situación coloca a la provincia La Altagracia en una de las primeras demarcaciones en la ruta de peligro de los huracanes, debido a la trayectoria que desarrollan. Hacemos estas observaciones porque ante las dos recientes amenazas que representaron los huracanes Irma y María, las autoridades tanto del Gobierno central como las municipales mostraron notables debilidades, dignas de que sean evaluadas. Por ejemplo, el máximo organismo de emergencia provincial lo encabeza el Gobernador y en los municipios y distritos municipales los alcaldes y directores.
Sin embargo, pese a que se hicieron múltiples anuncios de reuniones de coordinación a nivel de la provincia ante las consecuencias que dejarían esos dos huracanes, sobre todo, María, la acción mostrada fue muy débil, pues no tuvieron la capacidad de atender las necesidades de los pocos desplazados que fueron llevados a los refugios como las familias llevadas al albergue El Cajuil y en algunos albergues
de la comunidad de Verón. Las necesidades alimenticias, agua y medicamentos esenciales, aunque fuesen genéricos, no fueron provistos a familias que tuvieron que abandonar sus hogares por el peligro que representaban esos fenómenos naturales. Que conste, en casos como esos, no se toma referencia si son
extranjeros o compatriotas, prevalece la solidaridad hacia el ser humano en condiciones de vulnerabilidad.
Tampoco hubo previsión en el sector salud: dos madres alumbraron a sus hijos en las peores condiciones; una en el parqueo del edificio de Grupo de Medios EB, y la otra en el Centro de Atención Primeria, que debido a las condiciones del tiempo no tenía energía eléctrica y el médico actuante tuvo que auxiliarse de una linterna aportada por este grupo editorial. Y, si las autoridades sabían con anterioridad que como provincia seríamos afectados por los vientos del huracán María, el más reciente, ¿Por qué no se
tomaron realmente las medidas necesarias?, ¿por qué los refugios no fueron dotados de las condiciones mínimas para albergar a seres humanos que necesitaban asistencia?, ¿por qué los centros de atención primaria no estaban habilitados para recibir las emergencias, cualesquiera que sean? No nos podemos explicar.
Estas dos experiencias bien pudieron haber servido para que el liderazgo desde las posiciones
de servicio público quedaran claramente evidenciadas. Todo lo contario, la actuación de los líderes quedó en una fehaciente debilidad.