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EDITORIAL / UN TEMA PARA PRESTAR ATENCIÓN

De acuerdo con datos suministrados por especialistas de la conducta humana, así como reportes policiales publicados por la prensa local y nacional, en lo que va de año en la provincia La Altagracia se han registrado más de diez suicidios en adultos jóvenes y mayores.

El pasado año, los números indican que las víctimas se elevaron a 23, la mayoría teniendo dos elementos como común denominador: problemas pasionales y deudas económicas.

En una historia que nos presenta la periodista Romayra Morla en esta edición de El Tiempo, sólo la pasada semanase reportaron dos casos; el de un anciano de 80 años de edad, quien padecía problemas de salud, y el de un joven de 35 años que tenía problemas con su pareja sentimental, además de situaciones económicas.

Tanto el caso del octogenario, así como el del joven, son situados por especialistas conductuales en el renglón de los pacientes con padecimientos de depresión, patología que este año se ha elevado a nivel nacional, y que es descrita como una enfermedad que hace que el individuo no le vea sentido a la vida, hasta que llega a profundizarse y comienzan a “oír voces que le dicen que se quite la vida”.

Ambos casos fueron analizados por especialistas de la conduct como los doctores Juan Santana, psiquiatra y psicoterapeuta así como Luis Emilio Jiménez, psicólogo clínico, quienes coinciden que la base fundamental de los suicidios está en la falta de educación en valores en el seno familiar.

Otro experto que habló sobre el tema fue el economista Frank Marrero, quien indica que ciertamente las deudas llevan a muchos individuos a atentar contra sus vidas, pero es debido a que por problemas de baja autoestima y manejo de la situación que les abruma, caen en una depresión que les conduce a la muerte.

Sean esas u otras las causas que en estos momentos estén siendo identificadas como las principales en los últimos suicidios reportados en La Altagracia y otras localidades del país, es preciso que el Estado, a través del Ministerio de Salud Pública, diseñe e implemente políticas de salud mental preventiva que lleguen de manera efectiva a la población.

Es bien sabido por los facultativos y por las autoridades de Salud Pública, que los problemas de salud mental muchas veces son silentes, por lo que en muchas personas se evidencian cuando ha ocurrido lo inexorable.