EDITORIAL / El Papiloma humano, una amarga realidad social

El inicio a más temprana edad de las relaciones sexuales en niñas de la nación dominicana, ha provocado la proliferación de enfermedades de transmisión sexual, como es el caso del virus del Papiloma humano, uno de los principales causantes de cáncer cérvico uterino en la mujer.
A medidas que las estadísticas han alertado a las autoridades sanitarias sobre el incremento de este virus, sobre todo, en pacientes muy jóvenes, en su mayoría adolescentes y menores de 20 años de edad, la preocupación tomó forma y e hizo que los ministerios de Salud Pública y Educación diseñaran un protocolo para comenzar a enfrentar esa situación.
Es de esta manera que, más de 200 mil niñas escolares de 9 y 10 años de edad han comenzado a ser vacunadas contra el virus del Papiloma humano, por ser considerado el segmento de la población femenina que aún no ha comenzado a sostener relaciones sexuales y en las que puede trabajarse la inmunización ante una enfermedad silente, es decir, que sus síntomas no se perciben con facilidad.
A nivel de la región Este ya comenzó el programa de vacunación, reportándose el operativo en centros educativos de La Romana y La Altagracia.
En La Altagracia se estima que serán vacunadas unas 6,300 niñas que asisten a centros públicos y privados de educación, lo mismo está ocurriendo en La Romana. Serán tres dosis para lograr la inmunización de las niñas, sin costo alguno para las beneficiarias. Este proceso en el sector privado involucra una erogación de recursos que va desde los RD$2,000.00 a los RD$13,000.00.
El virus del Papiloma humano es considerado uno de los principales causales de cáncer en la mujer, y se estima que en el país se registra alrededor de mil 500 casos de cáncer de cuello uterino y cerca de 600 mujeres fallecen por esta enfermedad.
Aunque respaldamos esta acción por parte de las autoridades, pues se convierte en una medida preventiva ante el futuro inmediato que estamos viviendo con niñas y adolescentes iniciándose a más temprana edad en el mundo de las relaciones sexuales, una amarga realidad nos apena, y que es parte de las consecuencias de mal llamada modernidad de los tiempos.
Es necesario que, de alguna u otra forma, las familias vuelvan a predicar en sus hijos los conceptos del pasado, que lograban que los jóvenes postergaran el inicio del acto sexual y dieran cabida a ideales de desarrollo personal, profesional y de beneficio para su patria.