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EDITORIAL / Inaceptable

El tema de la ocupación ilegal de terrenos parece una novela sin final, porque se repite con frecuencia por toda la geografía nacional. Todo esto con el agravante de que implica confrontaciones que casi siempre terminan en peligrosos episodios de violencia.
En cualquier parte del país, dominicanos y extranjeros se creen con el derecho de adueñarse de tierras propiedad del Estado o de procedencia privada.
Esto se ha vuelto una práctica tan común, que los organismos de seguridad tienen incluso personal bajo su mando dispuesto a enfrentar a quienes todavía no entienden que esta acción es penalmente castigada.
Este distrito turístico no es la excepción. La semana pasada, desaprensivos que mantienen bajo su control terrenos ubicados próximo al Boulevard Turístico del Este, llegaron al colmo de arremeter contra las autoridades locales que acudieron a este lugar para ponerle fin a esta injustificable distorsión.
Este hecho se produjo específicamente en los predios del sector Mata Mosquito, donde poco faltó para que ocurriera una desgracia de consecuencias impredecibles.
Tomar un terreno propiedad de un tercero no sólo constituye un hecho criminal, sino que por demás contribuye a elevar los niveles de arrabalización y el desorden urbanístico de los pueblos. Por esta razón, no es raro ver asentamientos donde sus residentes viven prácticamente en condiciones infrahumanas.
Aceptar este comportamiento sería igual a retroceder hacia un pasado donde ni siquiera era posible hablar de expansión y desarrollo de esta hermosa y productiva zona turística.
Todo ser humano debe aspirar a vivir en un techo digno y seguro. Sin embargo, la comunidad de Verón-Punta Cana no puede ceder ni un ápice en el sano propósito de seguir transitando por la ruta del progreso y la prosperidad de todo el polo turístico.
Nadie tiene derecho a apropiarse de lo que no le pertenece, y mucho menos a contribuir con sus actos al atraso y la anarquía de la comunidad.