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EDITORIAL / En emergencia, el hospital de Nisibón

Las condiciones de deterioro que presenta el hospital municipal de Las Lagunas de Nisibón, agravadas por las precipitaciones caídas en la provincia La Altagracia en las últimas semanas, han llevado a las mismas autoridades de Salud Pública a declararlo en estado de emergencia.
Áreas tan importantes como las salas de internamiento han tenido que ser cerradas, debido que resultaron inundadas, y aunque las aguas fueron retiradas no están aptas para que allí permanezcan pacientes.
Aunque ingenieros enviados a evaluar los daños hicieron un levantamiento y pidieron una semana para iniciar las adecuaciones, hasta el momento la situación de ese centro sigue igual o peor de calamitosa.
Las labores de asistencia a los ciudadanos se han reducido a zonas como la emergencia y los pasillos, lo que a todas luces contrasta con lo que debe ser un adecuado servicio de salud a la comunidad que lo amerita, lo que hace que cada día se agudicen los servicios en ese centro asistencial del Estado.
Pero las penurias de ese centro de salud no comienzan con los estragos causados por las recientes lluvias, sino que desde ya hace bastante tiempo que la ciudadanía ha pedido por diversas vías que se construya un nuevo hospital aprobado desde hace más de años, y que se le dote de una ambulancia con las condiciones mínimas para trasladar a los pacientes en estado de emergencia que deben recibir atenciones en centros especializados tanto en Higüey, otras provincias del Este, y hasta la ciudad de Santo Domingo.
Esas emergencias son atendidas por el centro Regulador de Urgencias, Emergencias y Desastres (Crued).
El hospital municipal de Nisibón atiende diariamente un promedio de 40 pacientes y hasta las inundaciones podía ofrecer 18 camas a personas que debían quedarse internadas allí.
Ofrece servicios de pediatría, odontología, ginecología y medicina familiar, entre otros servicios.
La comunidad de Nisibón amerita contar con un centro de salud de primera calidad, ya que su ubicación y distancia con la ciudad de Higüey u otras comunidades del Este, podrían provocar que cualquier historia de salud termine en una calamidad humana.
Las autoridades del Salud Pública y del Servicio Nacional de Salud deberían no sólo mantener en “emergencia” a ese centro de salud, sino llevarlo a “cuidados intensivos”, hasta tanto sean salvadas las situaciones que mantiene a ese hospital literalmente inhabilitado para la asistencia social.