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EDITORIAL / Hasta cuándo, presidente Medina

Nuevamente, las fuerzas vivas de Higüey han vuelto a reclamar el inicio de un conjunto de obras que desde el pasado 27 de febrero fueron prometidas por el Gobierno, con una inversión que se dijo ascendería a mil 250 millones de pesos.
Desde la lógica misma de las obligaciones de un Estado, no se entienden las prolongadas demoras del Gobierno para cumplir con demandas puntuales en beneficio de las grandes mayorías y, sobre todo, si se trata de comunidades realmente necesitadas y a quienes no les llegan esos avances de los que tanto se ufanan las autoridades.
En diversas provincias del país, el presidente Danilo Medina ha materializado importantes obras en distintos ámbitos, beneficiando con ellas a grupos focales que antes no eran tomados en cuenta por ningún gobierno, lo que merece un justo reconocimiento.
Desde amas de casa productoras de orégano hasta pequeños empresarios con proyectos innovadores, han sido favorecidos con la política de apoyo financiero multisectorial que ha desarrollado el presidente Medina, desde su primera gestión de Gobierno.
Entonces no se explica por qué La Altagracia sigue siendo la cenicienta de la geografía nacional, visto el largo rosario de obras que sólo figuran en papeles empolvados, de seguro resguardado en alguna gaveta de las instituciones oficiales responsables de ejecutarlas.
Los altagracianos piden arreglos de caminos vecinales y carreteras que son tan necesarias para la sobrevivencia misma de esta provincia, pero de igual modo que el Gobierno sea capaz de concluir el acueducto de Higüey, a cuyos retrasos este medio de comunicación ha dedicado grandes espacios.
En febrero pasado se dijo que estas obras serían iniciadas al mes siguiente. Pero no fue así, y otra vez dejaron al pueblo “oliendo donde guisan”, con ansias de ser parte del desarrollo que medio mundo le reconoce a esta demarcación, pero que en la práctica adolece de precariedades que ni siquiera comunidades históricamente pobres padecen.
Prometer sin cumplir no es una buena idea para un Gobierno que apueste a la gobernabilidad democrática, porque entonces la gente comienza a desconfiar y a pensar en acciones como las que está anunciando la Federación de Juntas de Vecinos de Higüey.
Esta organización ha dicho que antes de movilizarse darán 15 días para que las autoridades comiencen a invertir esos mil 250 millones de pesos en La Altagracia. El sector empresarial igual se ha sumado a estas quejas por las promesas incumplidas de la administración danilista.
Creemos que La Altagracia merece mejor suerte, y por eso entendemos válida la insatisfacción que con sobradas razones expresan sus ciudadanos.