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EDITORIAL / El clamor de Suero y Juanillo

Las comunidades de Suero y Juanillo, ubicadas en la parte sur del Distrito Municipal Verón-Punta Cana, desde hace muchos años vienen atravesando una serie de situaciones a la vista de las autoridades, sin que hasta el momento se vea una aparente solución.
En Suero, humilde comunidad habitada por algunas familias de agricultores, piden al Gobierno central y a las autoridades municipales intervenir en un conflicto que mantienen desde hace varios años con Cap Cana, con el cual colindan.
Esto así, debido a que un portón instalado por ese grupo económico les impide el paso libremente a sus casas y terrenos. Las vicisitudes de los pobladores las describe tristemente Narciso Santana (Dingo), quien manifiesta que Suero data de unos 100 años y tiene actualmente unas 18 familias. Este señor, de 75 años de edad, es nacido y cridado allí, cuando el turismo en esta zona ni por asomo vislumbraba desarrollarse.
Hoy, dice Dingo, un portón de metal les impide el paso a las tierras donde siempre ha residido, teniendo que pedir permiso para llegar a su vivienda. Asegura que la compañía desea adquirir los terrenos donde actualmente habitan, pero que la oferta es para pagar a los propietarios en un plazo de 40 años, a lo que dijo están opuestos.
Los residentes de Suero dicen que lo único que desean es vivir en paz en las tierras que por tantos años han habitado y cultivado. Su anhelo es reconquistar un derecho constitucional que les asiste: la libertad de tránsito.
Por otro lado, la comunidad educativa del pueblo de Juanillo, que posee una escuela primaria, clama por el favor de autoridades y empresarios de la zona, para que puedan tener un transporte escolar que beneficiaría a 240 niños de Verón que diariamente viajan a ese recinto a estudiar.
Las penurias de estas comunidades deberían mover la sensibilidad de los que manejan las herramientas del poder.