EDITORIAL / Ante la pérdida de valores humanos

La sensibilidad es un valor que posee el hombre, así como los animales, y la demuestran en la capacidad para percibir y comprender el estado de ánimo, el modo de ser y de actuar de las personas, así como la naturaleza, las circunstancias y los ambientes, para actuar correctamente en beneficio de los demás.
Por el contrario, la insensibilidad es la capacidad que tienen al no sentir ante sus semejantes determinadas sensaciones físicas o emocionales, entendida como la falta de capacidad de sentir dolor o compasión hacia los demás, ante determinadas circunstancias como el sufrimiento, el peligro y el miedo.
Esto lleva, sin dudas, y como plantean los estudiosos de la conducta humana, a la llamada deshumanización, que no es más que la pérdida de los valores éticos y de la sensibilidad, la que vuelve indiferente al individuo ante el dolor del otro en determinadas circunstancias.
Hacemos esta reflexión, por la conducta que desde hace tiempo observamos en la forma en como miles de ciudadanos en nuestro país, lo que no escapa la región Este, cada día muestran mayores niveles de insensibilidad y hasta de deshumanización ante sus iguales; lo más penoso, la forman como alardean, consciente o inconscientemente la desgracia y miseria de sus semejantes.
Esa conducta toma relevancia en el mal uso que, sobre todo, adultos están haciendo de las redes sociales, medios alternativos por donde sin misericordia se exponen situaciones humanas que, más que llevar intención de atraer compasión, buscan elevar el morbo.
En las redes sociales, una moda de los últimos tiempos a nivel de la tecnología, se comparten las desgracias humanas, y en algunos lugares de la geografía nacional hay medios de comunicación que hacen acopio de esa barbaridad.
Cuerpos desmembrados en accidentes de tránsito, muerte súbita, peleas de niños en centros educativos, en sectores carenciados, hasta velatorios de amigos y familiares, en donde se resalta la miseria humana, son de las imágenes que mayores vistas ganan en las llamadas redes sociales, producto de la deshumanización.
Pero más aún, ante la ocurrencia de un hecho en donde está en peligro la vida de un ser humano, las imágenes muestran la pérdida de estos valores, ya que en vez de ayudar a salvar una vida, los curiosos se enfocan en crear un video y sacar fotografías para compartirlos públicamente.
Uno de los casos más recientes que muestra la inversión de valores, sensibilidad y deshumanización fue el accidente de tránsito en el que un pequeño estudiante de Verón fue arrollado por un minibús escolar. El video fue grabado por una cámara de seguridad de un negocio y de manera inmisericorde lo subieron a las redes sociales. Esto es inconcebible y muy preocupante.