EDITORIAL Un alerta para La Romana

Desde hace varias semanas, residentes de esta ciudad han estado emitiendo alertas a las autoridades, sobre zonas céntricas en donde se han registrado hechos de violencia y que temen se conviertan en lugares inhóspitos para los residentes y visitantes.
Se trata de las renombradas avenidas Santa Rosa y la Padre Abreu. En la primera, hay una casa abandonada, justo en la esquina de la calle Eugenio A. Miranda, la que a juzgar por los pobladores, se ha convertido en un refugio de antisociales.
Una historia publicada por este periódico la semana pasada, daba cuenta que la casona abandonada se ha convertido en cobijo para vagabundos, adictos a las drogas y hasta enfermos mentales. Lo más delicado de esta situación, es que está justamente ubicada en el centro del pueblo, sobre todo, que colinda con dos centros educativos y una iglesia evangélica, lo que coloca en peligro tanto a estudiantes como a feligreses, así como a los transeúntes habituales que transitan por la referida vía.

Ante esta queja que se ha tornado generalizada en esta ciudad, queda acudir al auxilio de las autoridades

Esta semana, volvemos a recibir noticias nada halagüeñas de otra zona de la ciudad. Es el monumento de la avenida Padre Abreu, en donde en los últimos tiempos ha sido escenario de riñas y muertes.
La más reciente fue la del joven Alexis Mota Guerrero, la pasada semana, quien recibió varios impactos de bala por individuos hasta el momento desconocidos.
Es importante resaltar que el área de Monumento de la Padre Abreu es un lugar en donde diariamente convergen muchas personas a recrearse, sobre todo, en fines de semana, debido a la cantidad de centros de diversión y negocios de comida rápida que han sido instalados en sus alrededores.
Lo cierto y, no es para menos, que muchos residentes de La Romana que hacen vida en las citadas avenidas de este pueblo, sienten el temor de en cualquier momento sufrir algún tipo de ataque de parte de desaprensivos.
Ante esta queja que se ha tornado generalizada en esta ciudad, queda acudir al auxilio de las autoridades que forman parte de los organismos de seguridad del Estado, para que hagan un descenso a esos lugares y garanticen la integridad de los ciudadanos de este laborioso pueblo.