EDITORIAL / Alarmantes y escalofriantes cifras

Sentarse, leer y analizar de manera pausada las estadísticas de personas que han fallecido y resultado lesionadas en lo que va de este año en la provincia La Altagracia, fruto de accidentes de tránsito, es como estar frente a una novela escalofriante, cual mejor escritor de misterio o ficción.

Los datos aportados por la AMET de enero de este año al 20 de junio indican que se produjeron 150 accidentes de tránsito, de los cuales 38 personas fallecieron y 112 resultaron lesionadas.

Estos números son vistos con mayor profundidad por el director del Hospital Nuestra Señora de La Altagracia, doctor Héctor Rincón Mercedes, quien aporta un dato importante y digno de tomar muy en consideración.

De acuerdo al doctor Rincón, el centro de asistencia social invierte diario en cada paciente de accidente de tránsito, alrededor de cinco mil pesos, y que allí son llevados alrededor de 15 pacientes accidentados cada día.

Es decir, en un mes, el Hospital de La Altagracia invierte de su presupuesto alrededor de millón y medio de pesos, para dar asistencia a personas que son llevada con traumas fruto de accidentes en las diversas vías públicas de la provincia.

Si bien es cierto que es deber de los centros de salud prestar la debida atención a cualquier ciudadano que necesite la intervención de los prestadores de salud del Estado dominicano, como es el caso del Hospital Nuestra Señora de La Altagracia, no menos cierto es que los datos aportados tanto por la AMET, como por el doctor Rincón Mercedes, dejan al descubierto una gran debilidad: el fracaso por parte del Gobierno Central y las autoridades municipales, en cuanto a desarrollar una política certera para disminuir en su mínima expresión la ocurrencia de tantos accidentes de tránsito en La Altagracia y el resto del país.

Asimismo, esto indica las organizaciones de la sociedad civil tampoco han realizado los esfuerzos necesarios para desarrollar campañas de concientización ciudadana, en tanto prevención en las vías públicas.

Basta ir a Higüey, recorrer las calles y principales avenidas de los municipios y distritos municipales de La Altagracia, así como a los principales centros de salud, para constatar y confirmar estas funestas informaciones y en la que los principales protagonistas son jóvenes entre 15 y 30 años de edad.

Y, para muestra un botón: la Fiscalía de Higüey, en coordinación con la AMET, en las últimas semanas ha retenido más de 50 motocicletas a menores de edad. Si las cosas siguen así, en pocos años podríamos ser una provincia conformada por un alto número de jóvenes mancos, cojos e incapacitados.