El drama de los venezolanos ilegales ante muertes y accidentes en RD

Julio González / [email protected]

Verón. Son muchos los nacionales venezolanos que han arribado al país durante los últimos meses en busca de nuevas oportunidades de empleo y vivienda, con la finalidad de obtener una mejor calidad de vida, ya que en Venezuela se ha deteriorado significativamente como parte de la severa crisis social, económica y política, que atraviesa esta nación suramericana.

Vienen con la ilusión de adquirir un buen trabajo, percibir un salario que les permita subsistir en el país y poder ayudar a sus familias, a través del envío de dinero y de alimentos y medicinas, que llevan más de tres años desaparecidos en los supermercados y farmacias venezolanas.

Venezolano desaparecido
Venezolano desaparecido

La mayoría de ellos llegan a República Dominicana en virtud de la cercanía geográfica con Venezuela; los vínculos históricos que ambas naciones han tenido a lo largo de la historia; el bajo costo en los pasajes aéreos y las oportunidades que ofrece el país, sobre todo, en materia turística.

El poco dinero con que muchos pisan suelo dominicano, y las dificultades para establecerse, borran de la mente de ellos algunas previsiones monetarias para gastos de emergencias que pudieran suscitarse como enfermedades, accidentes o muertes.

En los últimos meses, han sido varios los venezolanos que han formado parte de las estadísticas de fallecidos en las autopistas de la República Dominicana. Muchos han quedado gravemente heridos, siendo traslados a los principales centros de salud pública, donde han logrado salvarse, pero otros los ha sorprendido la muerte y es aquí donde se complican las cosas.

Los costos de traslado de un cadáver hasta Venezuela pueden fácilmente alcanzar unos 7 mil dólares, sin contar con todos los trámites correspondientes que se deben gestionar, lo cual tarda inclusive varias semanas. Aunado a eso, que estos nacionales, por lo general, llegan solos sin el acompañamiento de familiares, contando con la solidaridad de sus demás compatriotas.

Jesús Patiño, presidente del Comité de Venezolanos en Higüey y representante de la Fundación Colonia Venezolana en República Dominicana (Funcoverd) para la provincia La Altagracia, explicó que hace algunos días, enfrentaron una situación muy difícil con el asesinato del joven Richard Rosales, de 24 años de edad, hecho ocurrido en La Otra Banda, municipio de Higüey. “No tenemos apoyo de nadie, no podemos decir que el gobierno dominicano o venezolano nos ayuda o alguna institución.

Nuestra fundación está en proceso de organización y todos los gastos de nuestro compatriota Richard, fue costeado por los venezolanos aquí en la provincia y por la jefa que tenía él”, dijo. Patiño señaló que por las condiciones de descomposición del cadáver, decidieron cremarlo, y para ello realizaron una serie de trámites que incluso como organización desconocían en su totalidad.

“Tuvimos que ir a la Procuraduría para tramitar el acta de defunción, pero aquí se nos complicó porque Richard estaba desaparecido, entonces lo hallaron muerto luego de varios días, después envían el cuerpo a la morgue de San Pedro de Macorís, donde pasó otros días más, luego a la funeraria para cremarlo. Cuando pensábamos que ya teníamos todo listo, había que efectuar una declaración tardía del acta de defunción, aunado a otro proceso para una carta que llevamos a la Fiscalía y dar la orden para que se elaborara el acta y ya tres semanas después la tenemos”, detalló.

Precisó que actualmente adelantan otros trámites para el traslado de las cenizas del joven Richard Rosales, que ya alcanza un costo de unos 800 dólares, más unos permisos que se efectúan ante la aerolínea y el aeropuerto por donde saldrán los restos. La cremación, sin contar estos trámites, tiene un costo de RD$ 110 mil.

Indicó que para reunir parte de estos gastos, apelaron por la solidaridad de los venezolanos agrupados y también de los dominicanos, a quienes agradecen su valioso apoyo. En el caso de Richard, la funeraria donde fue cremado les hizo un descuento del 50% del precio establecido.

El representante del Comité de Venezolanos en Higüey y de Funcoverd en la provincia La Altagracia, instó a sus compatriotas a unirse a estas instancias porque fortalece la unidad entre ciudadanos venezolanos y ante casos de accidentes o fallecimientos el principal apoyo saldrá de estos nacionales, tomando en cuenta que la gran mayoría no cuenta con apoyo de familiares tras encontrarse sin ellos.

LOS CASOS MÁS RECIENTES

El pasado viernes, en el Distrito Municipal Verón-Punta Cana, una joven venezolana murió al ser embestida por un autobús en la intercepción del semáforo en el Boulevard Turístico del Este, próximo al cruce de Coco Loco. La víctima fue identificada como Careling Chacón, de 27 años de edad y se desempeñaba como entrenadora en un gimnasio de la zona turística.

La comunidad venezolana en Bávaro-Punta Cana realizó una jornada de recolección de dinero para costear los gastos fúnebres y la Junta Municipal donó la fosa en el cementerio de La Ceiba, donde se le dio cristiana sepultura.

Los padres de Chacón no pudieron asistir al sepelio en virtud de que no tenían pasaporte y recursos económicos para salir desde Venezuela a República Dominicana. Igualmente, en agosto de 2016, otra joven venezolana de nombre Katherine Alexandra Galantón López, de 27 años, murió en un hospital de Santo Domingo, tras un accidente automovilístico ocurrido en la autopista Las Américas.

Los familiares de la víctima dijeron a medios locales que realizaron las diligencias para repatriar el cuerpo a Venezuela, después de que las autoridades dominicanas le practicasen una autopsia. En esta oportunidad, también se demostró la solidaridad entre nacionales venezolanos y la embajada de República Dominicana en Venezuela facilitó el traslado de los padres al país y poder gestionar los trámites fú- nebres de la joven