Don Mora, un experto en el arte de la talabartería

 

Martín Sánchez/[email protected]

HIGÜEY. Si se le pregunta al señor Bienvenido Mora Santana por su currículo vitae, de seguro no va a encontrar muchas referencias laborales. Pues desde hace mucho tiempo este hombre, de 59 años, este hombre se dedica a la talabartería, que es el arte de trabajar artículos de cuero o guarniciones para caballerías. “Mora”, como le llaman a este nativo de Higüey, es uno de los pocos hombres en la región Este que se dedican a este arte, principalmente a la confección de sillas de montar caballos.

El talabarquero no se preocupa por el consumo de la energía eléctrica ni cualquier herramienta tecnológica. Para este oficio, lo único que se requiere es mucha paciencia y creatividad para confeccionar a manos los artículos, desde el inicio hasta el final. Su padre fue quien le inculcó este oficio desde pequeño, el cual le ha servido para vivir dignamente, según relata Mora.

De este oficio pagó los estudios de sus hijos: el varón es arquitecto y la hembra tiene una licenciatura en Derecho. Además, tiene su hogar y un buen carro, que aparte de su uso personal lo usa para ir a Santo Domingo, a comprar los materiales. Su mejor publicidad es la referencia de sus clientes. “Me piden (mercancía) de todas partes.

Incluso, en Nueva York tengo personas que me llaman para pedirme sillas. Me depositan la mitad del dinero y luego mandan a buscar su silla”, cuenta Mora a El Tiempo, mientras da terminación a uno de sus trabajos. Bienvenido Mora Santana se ha dedicado a esto toda su vida.

Un solo cliente le pide hasta 25 sillas. Cada una puede costar hasta RD$50,000. La confección de una silla puede tardar entre 12 y 15 días, si se dedica a tiempo completo. Al preguntársele que sí era el más popular en Higüey, indicó que eso deben decirlos sus clientes. “No te voy a decir que soy el mejor, pero tampoco me quedo atrás”, expresa.

Solo cinco personas se dedican a esta labor en esta ciudad. Mora dice que la calidad es la diferencia frente a otros talabarqueros. La talabartería también abarca la confección de correas, vainas para los machetes, carteras, sombreros y otros artículos.