DETRÁS DEL HORIZONTE: Testigos de Jehová en la punta del láser

Darío Yrizarry.

 

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El Ministerio de Justicia ruso ha emprendido una batalla legal  en marzo pasado en contra de los Testigos de Jehová y que la misma tuvo como efecto la suspensión de sus actividades por considerarlas extremistas, cuyas acciones van encaminadas a la eliminación total de la libertad de culto de esta sexta religiosa en dicho país.

Como sustento de sus acusaciones, el ministro ha depositado un expediente contentivo de un estudio realizado entre el 8 al 27 de febrero donde sale a la luz que dicha organización en sus actividades viola y se contrapone con los reglamentos y legislaciones rusa respecto de las acciones en contra de las actividades extremistas.

Argumentos tales como secta totalitaria, engaño en el reclutamiento, explotación,  privación de los derechos civiles, problemas frecuentes con la ley, posesión de materiales extremistas, incitación al odio contra las otras religiones, y la más grave acusación para la sociedad rusa, un folleto con unos textos utilizados por estos como material de estudio considerados ilegales, donde aparece una cita del famoso novelista ruso León Tolstoi vinculando la doctrina de la Iglesia Ortodoxa Rusa a la práctica de la hechicería y superstición, entre otros, fortalecen las acciones legales.

Dicha suspensión aún está vigente, hasta tanto el Tribunal Supremo se pronuncie sobre el tema.

El Ministro de justicia persigue que se le declare a la organización religiosa oficialmente como “grupo extremista”, cuyo resultado final sería la disolución de la sexta y la confiscación de todos sus bienes existentes allí, además de que podrían enfrentar penas de hasta 10 años de cárceles para aquellos que insistan reunirse para sus prácticas religión.  

Una primera ganancia de causa para el ministerio de justicia fue el pronunciamiento del tribunal  el pasado 5 de abril rechazando todas y cada una de las apelaciones presentadas por los abogados de la secta, donde estos solicitaban detener las acciones en su contra, argumentando ser víctimas de represión política.

Como conocedores de la capacidad de investigación del sistema ruso, somos de los que creemos que si ellos iniciaron un proceso acusatorio tan serio que trasciende las fronteras involucrando la mayoría de las naciones del mundo y sentando precedentes, deben tener en sus manos las pruebas contundentes para obtener los resultados buscados. Es impensable que el sistema de justicia ruso se aventure a tal contienda sin antes poseer las pruebas y testimonios suficientes.