DETRÁS DEL HORIZONTE / El tema migratorio….Por enésima vez

Darío Yrizarry.

Yrizarry /
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De nuevo vemos a las autoridades de migración en las calles de nuestro Distrito, en combinación con la Armada Dominicana y la cuestionada Policía Nacional, ejerciendo un derecho de estado (muy descuidado por cierto) que le otorga la Ley 285-04 a este organismo, pero con la modalidad de Operativo.
El alcance en la aplicación de esta ley está consignado en sus artículos 1, 2 y 3, los que ordena y regula los flujos migratorios en el territorio nacional, tanto en lo referente a la entrada, la permanencia y la salida como a la inmigración, la emigración y el retorno de los nacionales, así como la regulación de la presencia de los extranjeros en el país, con la finalidad de que estos cohabiten con los dominicanos bajo condición de legalidad “siempre que califiquen para ingresar o permanecer en el mismo”, autorizando al organismo competente expedir un documento que le acredite una condición migratoria definida, y cuyo porte será obligatorio para el extranjero. Estamos acostumbrados año tras año a ver operativos para el control de sustancias prohibidas, operativos para recuperación de vehículos robados, operativos para buscar armas de fuego ilegales, operativos, operativos y mas operativos. Notamos que estos trabajos de orden civil que hacen las autoridades en las calles de nuestras ciudades tienen un denominador común: La presión social por desbordamiento descontrolado de un problema.
Pero lo que no entendemos es por qué estas instituciones de Seguridad del Estado deben esperar una situación de emergencia para hacer el trabajo que las leyes vigentes le manda hacer. No entendemos cual es el problema que hay que sortear para que las instituciones tales como Interior y Policía y la Dirección General de Migración se lancen a las calles con carácter permanente para hacer el trabajo que la ley les ordena, y no como es uso y costumbre de ellos hacer esa parafernalia en tiempos de una crisis creada precisamente por el “no hacer” que tanto nos hemos acostumbrado ver de los funcionarios públicos.
Todas las naciones del mundo en determinado momento mueven sus reservas militares en casos de una crisis política o de otro orden, pero fuera de este hecho fortuito hay en ellos un criterio de permanencia en el trabajo de las instituciones llamadas a defender el territorio. En caso de necesidad, ya sea por la búsqueda inminente de un terrorista, un asesino libre en las calles, estos organismos son activados a manera de operativo y búsqueda. Pero en nuestro país nos acostumbramos a ver cómo todo un ejército con decenas de Generales pertenecientes a la Armada Dominicana permanecen sentados, inactivos, ociosos, sin funciones, mientras la patria se desgarra en una mutación inversa sin precedentes que dará como resultado futuro nuevas variantes genéticas en la población.