DETRÁS DEL HORIZONTE / Menores en conflicto

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry / [email protected]

Frecuentemente hemos estado leyendo, ya sin asombro, noticias muy desagradables de violencias que han terminado en muertes incomprensibles. Pero lo más triste de estos hechos es que involucran a menores de edad de ambos sexos que llevan una vida de adultez precoz. Y no es raro ver en la prensa titulares como “Una adolescente de 13 años de edad mató de una estocada a un hombre de 36; una menor mata hombre de 54 años de una puñalada en el pecho; entregan a la policía a un menor de 17 años acusado de matar a un hombre de una puñalada en una fiesta.
Miembros de la Dirección de Investigaciones Criminales de la Policía informaron que el comerciante José Julián Rivas hizo entrega formal de unos menores 17 años involucrados en el asesinato de un hombre; joven mata hombre en fiesta a San Miguel; en disputa por el amor de un hombre, menor mata a jovencita de puñalada en Santiago.
Un adolescente de 17 años mató de una puñalada a un hombre en medio de una riña durante una fiesta de palos en honor a San Miguel Arcángel; menor mata hombre a balazos; un menor de 17 años mató ayer de varios disparos a un hombre con el cual sostuvo una discusión en un centro de diversión.
Dos muertos y dos heridos en enfrentamiento en supuesta transacción de drogas. Uno de los matadores es un adolescente de 17 años, este caso reciente en Miches.
El comportamiento social de estos menores se circunscribe en el deterioro paulatino y constante de los hogares dominicanos, la mayoría disfuncionales, madres solteras que han tenido que salir a la calle para traer el sustento a sus hijos, pero que a su vez se han adaptado muy bien al consumismo bombardeado por años proveniente de otras culturas con un elevado ingreso per cápita, a una sociedad como la nuestra que aún carecemos de los servicios básicos y nuestro salario mínimo anda entre los 166 y 274 dólares por mes.
Hay una tendencia social de esta parte de la población que ha estado por años en conflicto y rebeldía con el sistema, no por una conducta ejercida en protesta en contra de la sociedad en su conjunto, sino de una modalidad muy bien aprendida de unos sectores (políticos principalmente) y narcotráfico que nos quieren hacer entender (¿?) que para tener poder se necesita dinero, pero que para tenerlo no hay que prepararse ni esperar su tiempo.
Tengo la convicción de que no hay más culpable de esta distorsión social en nuestros jóvenes, que la dejadez de los padres por omisión, en buen derecho. Hay que buscar en el seno familiar los odiosos resultados que hoy vemos. No hay excusas cuando usted ve a su hijo en edad de 13 a 17 años exhibiendo tenis de marca, unas prendas preciosas, una moto, dinero en efectivo y siga ignorando la situación. Con este comportamiento familiar, hemos estado creando monstruos para la sociedad.