DETRÁS DEL HORIZONTE / La supremacía haitiana

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry /
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Sin pretender ser un experto en el tema haitiano pero como dominicano preocupado por el camino escabroso que estamos transitando en razón de la comunidad internacional, he tenido que meter mis narices en esto buscando respuesta del porqué de la debilidad y blandenguería de los gobiernos del PLD al combatir con seriedad la emigración haitiana de cara a las ONGs y países que auspician una inimaginable fusión entre dos naciones “tan disimiles como las dos caras de la misma moneda”, bajo el imperio de la ley 285-04
Con profundo pesar e impotencia hemos tenido que soportar las más grandes humillaciones de las autoridades de nuestro vecino país llamado Haití, un pedazo de tierra inviable y declarado por la comunidad internacional como “país irreparable” pero con un orgullo y valor encomiable merecedores de reconocimiento, bajo La protección y apoyo de Canadá, Estados Unidos y Francia principalmente a través de los organismos internacionales y ONGs que han envalentonado a sus autoridades y esto está siendo usado en forma de atropello en contra de la Republica Dominicana.
Las autoridades haitianas vedan o impiden la entrada de nuestros productos cuantas veces se les ocurra sin ningún estudio sanitario que lo sustente que podríamos darle razón para hacerlo. Pero además alientan el paso a nuestro lado de frontera a un conglomerado que sobrevive en la inopia total y un ostracismo humano escalofriante donde no existe la más mínima condición para prosperar, porque lo han dañado todo.

Nunca hemos visto una persecución tan tenaz de esas organizaciones en contra un estado libre y democrático, amante de la paz, conciliador, solidario y altruista como somos nosotros los dominicanos.
Las autoridades haitianas sienten un apoyo decidido y alentador en la defensa que asumen entidades tales como la USAID, a la que siempre se ha acusado de intervenir en la política de los países como el nuestro como colaboradores de la CIA en el trasiego de informaciones y más aún, “desestabilizando” aquellos gobiernos que no estén alineados con sus propósitos trazados para la región, creando crisis que una vez germinada son aprovechadas para tomar medidas drásticas e interventoras en contra de estos. Es prudente recordar que la USAID trabaja directamente con el Departamento de Estado Americano.
No es coincidencia que un movimiento como la marcha verde, que hasta ahora no tiene una o un grupo de personas que saque la cara por él, haya tenido tanto éxito y capacidad de movilización de masas (muy costoso por cierto) en un reclamo monotemático, mientras estos ruidos opacan la entrada masiva de haitianos como si estas movilizaciones se hicieran con ese objetivo. Temas como este, además de los ingentes y odiosos apagones, el narcotráfico y la seguridad ciudadana entre otros, deben ser tomados en agenda por la marcha verde. Por eso digo que Haití, como generador de opiniones favorables, ejerce la supremacía.