DETRÁS DEL HORIZONTE / La Marcha Verde: un reciclaje

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry /
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Después de ver el acto de concentración hecho por la marcha verde la pasada semana en Moca y haberle dado seguimiento a estos en los últimos meses, he concluido que, a pesar de que hay un sentimiento en los dominicanos unificado en torno a la transparencia del Estado, la corrupción de los funcionarios y la impunidad deleznable, no es menos cierto que la asistencia en números reales por cada provincia a esas marchas rondan en un 0.2 por ciento de la población. Lo que, en términos de representatividad este número es irrisorio y puede ser manejado cómodamente de forma política por el gobierno de turno.
Algo muy notorio en estas marchas, sin lugar a dudas, es la presencia de las mismas caras, los mismos rostros que tal pareciera como que esos viajes a distintas provincias del País los ciudadanos lo han tomado a manera de tours de placer a un módico precio de colaboración que no pasa de 800 pesos, entendiendo que si a usted lo llevan al interior ida y vuelta por esa cantidad pues, es difícil decir que no.
Las figuras que nos han acostumbrados a ver en dichas marchas son personas con arraigo político y religioso que gozan de cierta consideración y admiración en un segmento de la población. Lo malo de esto es que ellos se sienten apoyados cuando van delante de la multitud, sumergido en la imaginación de que este liderazgo fugaz de activista de momento ( no como aquel militante que entregaba su vida entera a una causa sin condiciones) se le podrá traspasar en una eventual candidatura para el 2020, figuras que aunque poseen gran capacidad como profesionales y detentores de una visión clara de estado, no han podido despertar el interés colectivo para representar al 50%+1como fórmula mágica para alcanzar el poder. Pero, “quien se desprende de esperanzas, se le fuga la vida”.
El presidente de la Asociación de Industrias de la República Dominicana (AIRD), Campos de Moya, declaró semanas atrás que hay empresarios que están sustentando la Marcha Verde. Los organizadores en la representación de la profesora María Teresa Cabrera, el padre Rogelio, Minú Tavares entre otros han insistido que la misma es autosustentable y una que otra colaboración que viene de dominicanos en el exterior y la clase media (¿?). Pero de lo que estamos seguros es que hay un movimiento de masas que no se logra con una disposición simple de los participantes usar recursos propios aún estos estén de acuerdo con las reclamaciones y exigencias planteadas, debido a que esos gastos de traslado constantes del de a pie no son sustentable más allá de un tiempo prudente por la precariedad económica en que vivimos los dominicanos.
La identidad del sublevado, aquel que asiste a la marcha, es el que se siente opositor; el que dejaron fuera del pastel; aquel que no teme perder un empleo por no tenerlo; aquel que años tras años ve frustradas sus aspiraciones a que su partido político llegue al poder… “aquel que guarda un sentimiento trasnochado”.