DETRÁS DEL HORIZONTE / ¡A la clase!

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry /
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La apertura del año escolar es un acontecimiento que produce sinergia en esa pequeña sociedad que llamamos familia, donde tanto los tutores como los tíos, abuelos, vecinos y hasta las empresas donde laboran los padres resultan implicadas.
Son tiempos de ebullición; tiempos de gastos; tiempos de endeudamiento; tiempos de inversiones económicas sustanciales; tiempos de suprimir gastos superfluos; tiempos de motivación; tiempos de siembra….tiempos donde florecen las esperanzas.
El nuevo año escolar abre puertas al futuro de la familia dominicana. Pero esos caminos que conducen a ello están llenas de escombros y mugre, negocios turbios y mafia trabajando en contubernio con el Ministerio de Educación que imposibilitan a la mayoría de las familias cumplir con su sueño.
Debido a las deficiencias del sistema educativo estatal la educación privada ha tenido un crecimiento significativo, ya que aquellos quienes pueden costear los estudios de sus hijos, prefieren hacerlo aun esto conlleve un sacrificio económico. Pero esta preferencia de las familias por el modelo privado ha sido aprovechada en perjuicio de los mismos, imponiendo reglas al margen de las leyes y reglamentos que rigen la materia.
Más que un derecho inalienable a la educación del niño consagrado en el artículo 63 de la constitución dominicana, la educación privada se ha convertido en un jugoso negocio que funciona de la misma manera que una empresa financiera. Los abusos de poder que se cometen son groseros y burdos. Desde la venta de los uniformes a imposición (sin oportunidades al libre comercio), hasta la existencia mafiosa de las editoras que cambian los libros año tras año, son algunos de ellos. Con este método mercantilista evitan que los menores no puedan reutilizar los libros que ha dejado el mayor, aunque estén en excelentes condiciones, constituyéndose en un privilegio de minoría la educación privada.
Si por casualidad a unos padres se le presenta una situación de desastre económico ya sea por perdida del trabajo por enfermedad, una muerte súbita o algo parecido que imposibilita pagar las mensualidades, debe prepararse para ver a sus hijos perder el año escolar porque los colegios simplemente le quitan el derecho de examen y los envían a sus casas, con la agravante de que dichos padres o tutores pueden ser enviados a Cicla o data crédito por “mala paga”, amén de que les secuestran los documentos personales para forzar al pago, evitando con esto que los niños puedan entrar al sistema de educación pública o privada, en una franca y burda violación a lo consagrado en la Constitución Dominicana. Y el gobierno conoce de lo que estamos hablando, pero no hace nada.