DETRÁS DEL HORIZONTE / El fervor por lo aséptico

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry / [email protected]

La humanidad avanza a pasos agigantados, inimaginables 100 años atrás. La tecnología computacional, la cuántica, la nanotecnología, los implantes robóticos, la conquista del espacio y dominio de la gravedad son de los sueños alcanzados que hace sentir al hombre conectado al mundo exterior desde el interior de su cerebro. Además de que la realidad virtual es una “realidad”, las combinaciones de números en base al lenguaje binario han dado oportunidades al desarrollo de la computación y la electrónica.

Los héroes de los dibujos animados creados hace más de 6 décadas por hombres de mentes brillantes que emprendieron una carrera hacia el futuro no fueron entendidos en su momento, y al no lograr entender lo que ellos proyectaban le llamaron “ciencia ficción”, un término en desuso en la actualidad.

La inserción de los robots al mercado laboral y ahora el desarrollo de estos en tareas del hogar da oportunidades magnificas de automatización eficiente, pero que a su vez poco a poco vamos deshumanizándonos, convirtiéndonos en hombres y mujeres sin sentimientos, parcos al hablar debido a que con un comando de voz de una silaba o una pulsación obtenemos lo que deseamos.

“El fervor por lo inhumano es tan grande hoy, que existen comunidades de hombres solteros que han preferido establecer una relación de pareja con una muñeca de silicona”.

El fervor por lo inhumano es tan grande hoy, que existen comunidades enteras de hombres solteros que han preferido establecer una relación de pareja con una muñeca de silicona, que le proporciona (según ellos) los mismos placeres que una mujer de carne y hueso. Y ha llegado tan lejos la tendencia del uso de estas muñecas que son tratadas de igual manera que una mujer; las cambian de ropa, las peinan y las maquillan para luego ser sacadas a pasear por su propietario, quienes dicen que disfrutan de su compañía al máximo.

Otros de los países que se ha viralizado este fenómeno social contrario a la naturaleza es Tailandia. Allí existen unas muñecas llamadas “ángeles infantiles” las que su trato es tan afectivo que las consideran como un miembro más de la familia. Tenerlas en casa es alcanzar la suerte y tener un gran apoyo emocional. Y es tan grande la aceptación emocional y el arraigo de estas muñecas en ese país, que una aerolínea lanzó una publicidad para la venta de asientos en sus aviones para que los pasajeros puedan llevarla consigo cómodamente y con un trato personalizado.

Es una locura preocupante lo que está ocurriendo en el mundo que nos llevará a situaciones jamás antes imaginadas, cambiando ese conjunto de células cual somos, a una pila de huesos y carne asépticos y sin sentimientos. Pero es la modernidad.