DETRÁS DEL HORIZONTE / Control de armas de fuego

Darío Yrizarry.

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En fecha 25 de agosto, se despachó una información desde el Ministerio de Interior y Policía donde se anunciaba una gracia administrativa para la renovación de las licencias de porte y tenencia de armas de fuego que estén vencidas, la que tuvo vigencia desde el día primero hasta el 30 mes de septiembre pasado. Esta gracia benefició a portadores con tres años de vencido, inclusive.
De acuerdo a una nota de prensa de la institución, los portadores de licencias de armas de fuego con dos o tres años vencidos, sólo pagarían los impuestos correspondientes a un año, y aquellas licencias con cuatro o más años vencidos sólo saldarían los impuestos correspondientes a dos años.
Los motivos para esta gracia de acuerdo a ellos es que al entrar en vigencia la nueva Ley de Armas y su reglamento, los ciudadanos se encuentren al día en los pagos, evitando así la incautación de las armas, pero para mí personalmente esta decisión la considere muy desacertada, pues tratándose de un tema tan delicado como este visto el alto índice delincuencial donde se involucran siempre este tipo armas, consideramos que quien no pudo mantenerse al día con la licencia, no es merecedor de portarla.
Esa medida no contribuye en nada a la regulación del uso de Armas de fuego, por el contrario, las medidas a tomar debían ser de seguimiento a esos ciudadanos morosos para la posterior cancelación de la licencia.
En dos centros educativos distintos se les encontraron armas de fuego a dos adolescentes diferentes.
Hemos recibido esta información con mucha preocupación debido a que, más que facilidades, el gobierno dominicano necesariamente tiene que emprender una campaña de desarme de la población en sentido general, endureciendo y haciendo cumplir la nueva ley Núm. 631-16, que precisamente tiene como objetivo prevenir y controlar el uso de las armas por parte de la población civil, viendo que ya es mayor el número de los que poseen armas ilegales, que los legales.
El ciudadano que trabaja honradamente mantiene un pensamiento dubitativo. No sabe si es mejor portar o no un arma de fuego debido a que aquellos que las poseen se convierten en blanco de la delincuencia quienes les dan seguimiento y hasta que no se la roban de forma violenta no se están tranquilos.
Las muertes violentas por armas de fuego se han hecho recurrentes a tal extremo de que hemos perdido la capacidad de asombro. Ya cualquier jovencito en un barrio cualquiera posee un arma de fuego las que usan para hacer sus diabluras en contra de las personas que trabajamos.
Es tan alarmante esta situación que últimamente en dos centros educativos distintos y en fechas seguidas se les encontraron armas de fuego a dos adolescentes diferentes en su mochila. La situación está para pensar. Estamos dentro de los rangos y en cualquier momento nos puede tocar.