DETRÁS DEL HORIZONTE / Caminando en el lodo

Darío Yrizarry.

Darío Yrizarry /
dr_yrizarry@hotmail.com

Indudablemente que el caso de corrupción más relevante de los últimos 30 años en materia de corrupción en la bella Quisqueya ha sido “Odebrecht” que ha permeado todos los partidos nuestros, especialmente al PLD, cuyos miembros décadas atrás se atrevieron a dividir la población en dos mitades: entre corruptos y peledeistas. Los tentáculos de este gigante de Brasil lograron abrazar la generosidad del dominicano, amén de despertar ese prurito que tiene el político del patio de aceptar todo cuanto venga no importa si proviene del narcotráfico a manera de lavado de activo, o de la modalidad soborno, como el caso que nos ocupa.
Es preciso decir que la Republica Dominicana fue escogida por el principal ejecutivo de esa importante empresa como el centro operacional de sus oficinas, donde despachaban todo lo relacionado a los sobornos y sobornados.
Las palabras del hoy aspirante a la candidatura presidencial y presidente del Senado Reynaldo Pared Pérez son más que reveladoras de unos manejos asquerosos e impúdicos de los recursos del estado, cuando dijo: “crucé por el lodazal y no me enlodé”. Esas revelaciones más que crear satisfacción a su persona, deja un sabor acre en el paladar de sus compañeros de partido y miembros del Comité Político. Es como aquella máxima del derecho que reza “a confesión de parte, relevo de pruebas”, quien deja muy mal parado a su partido, ya que está muy claro que todos sabían del lodazal donde se movían y nadie lo hizo público. Que asco.
Si los dominicanos disfrutáramos de un Ministerio Publico totalmente independiente del ejecutivo, hoy Reynaldo Pared Pérez estaría encabezando la lista de acusados.
La rueda de prensa del Procurador de la Republica la pasada semana no llenó las expectativas de la gran mayoría del dominicano. Para el, solo siete personas fueron los beneficiarios de un soborno de casi 5 mil mm de pesos dominicanos, versión maquillada que nadie en sus cabales ha podido darle crédito. Es una vergüenza para el mundo que en la mayoría de los países en que Odebrecht metió sus narices, hay funcionarios que fueron doblegados por el poder de la ley, más sin embargo, aquí elaboran un expediente inconsistente dejando afuera funcionarios que debían estar procesados también y cuyo resultado de ese show nos lo imaginamos.
El mundo está atento a los resultados de este proceso. Los ojos del departamento de Estado norteamericano están clavados en la parte oriental de la Isla. Los dominicanos esperamos una señal clara de que verdaderamente se inicia el fin de la impunidad. El sistema de justicia dominicano en la representación de sus funcionarios tiene que cambiar.

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