FUERA DEL AIRE / ¡Otra vez los caballos, compadre!

Fernando Placeres.
Fernando Placeres.

Fernando Placeres / [email protected]

El sábado recién pasado, uno de los ejecutivos de una de las estaciones de gasolina de la zona nos despertó temprano en la mañana.

Cuando suena el celular los fines de semana suelo inquietarme porque siempre se trata de problemas.

Durante algunos minutos dudé sobre si responder la llamada o ignorarla olímpicamente y seguir disfrutando del clima que nos ha regalado la naturaleza en este paraíso tropical llamado Punta Cana.

El celular sonó de nuevo y de inmediato al otro lado de la vía la voz entre irritada y nerviosa disparó: ¡la carretera está de nuevo llena de caballos!

El director municipal Manolito respondió de inmediato. Gonzalo mandó dos camiones y ordenó a los oficiales de Seguridad Vial no moverse de la Bulevar Turístico hasta tanto los 19 caballos que se paseaban peligrosamente entre los conductores, que sorprendidos trataban de evitar matarse contra la humanidad de los equinos, fueran apresados.

Matsunaga envió varios agentes de la Amet para detener el tránsito y proteger los conductores hasta tanto cesara el peligro.

Los bomberos también se activaron y hasta el reconocido hotelero Paco Castillo se presentó al lugar a tratar de ayudar.

Con la integración de varios comunicadores de La Revuelta y del conocido Romanita, ya cerca de las 8:00 de la noche, los animales fueron trasladados por Elías de la Cruz en un carretón cedido por su familia a un corral preparado para retenerlos.

Al día siguiente el apresador asignado a La Ceiba, bajo la supervisión del director municipal en el terreno, apresó seis caballos más.

Un número similar huyó entre los terrenos baldíos ubicados algunos metros después del semáforo del Cruce de Los Manantiales.

Este tema de los caballos y otros animales sueltos en la carretera parece el cuento de nunca acabar.

Sin embargo, por primera vez se realiza una jornada de apresamiento masiva para retirarlos de la vía. Las autoridades han dado garantías de confiscaciones y multas a los inconsecuentes propietarios.

¡Ojalá, que esta vez, así sea!