Fuera del Aire / Los memes, la ley y las ofensas

Fernando Placeres.

FERNANDO PLACERES / [email protected]

Es inaudito el número de veces que uno ve ofensas de todo tipo en las redes sociales. Ciertamente la “mundialización” económica, geográfica y tecnológica ha traído consigo males terribles.
La Primavera Árabe es el mejor ejemplo de la efectividad con que pueden operar las redes sociales.
Es un ejemplo también de que, bien utilizadas, éstas pueden ayudar a generar los cambios sociales que todos anhelamos. Sin embargo, no todo es positivo. Uno no puede más que sorprenderse cuando de repente, le llega una imagen terriblemente ofensiva, una frase o una descalificación contra políticos, empresarios, famosos o ciudadanos comunes.
Estas agresiones suelen venir sin absolutamente ningún dato o hecho que pruebe la inaudita afirmación o difamación contra el ciudadano seleccionado. Los niveles a los que se ha llegado ya requiere de acciones contundentes. Si usted va a decir que fulano es un ladrón debe asegurarse de tener las pruebas.
Si usted quiere calificar de infiel a una dama cualquiera, al menos confirme bien esa información antes de enviarla o reenviarla a miles de cibernautas. Eso no es lo que estamos viviendo en nuestro Distrito Municipal.
Aquí tenemos un verdadero mercado persa de ventas de acusaciones y difamaciones contra todo aquel que no responda a quien me paga. Eso no puede ser.
Muchos de los que leen el presente artículo, incluyendo al arriba firmante, de seguro han sido víctimas de agresiones antidemocráticas por el simple hecho de pedir prudencia en las redes sociales o los “chats”.
Es terrible ver alguien acabando con el honor y la reputación de gente honesta y trabajadora amparándose en la coartada trapera que ofrece el anonimato en las redes.
Aunque en mi caso particular creo más en la conciliación me parece que ha llegado el momento de parar esto.
Existe una ley para los delitos de alta tecnología que tendrá que ser usada con mayor frecuencia.
Quien no defienda su honor y su reputación ante estas agresiones alegres y por la espalda en las redes, estará destinado al descrédito. Es lamentable pero es así. En nuestro caso, que llevamos el peso de trabajar en medios de comunicación, son mayores los ataques. Razón por la cual, contrario a lo que uno quisiera, hemos tenido que armar un buen equipo de abogados que nos cuiden la imagen.
Recomiendo a mis colegas dejar de responder acusaciones falsas y “memes”, pero asegurarse de que el primero que lo difame sea sometido.
Es la única manera de mandar un mensaje y quizás la última oportunidad de intentar adecentar las redes.