Fuera del Aire / La entrevista en el país de las maravillas

Fernando Placeres.

FERNANDO PLACERES / [email protected]

La impactante entrevista que realizara la periodista Alicia Ortega a Diandino Peña, hasta entonces director de la Opret, ha generado diversas conjeturas.
Dejando de lado la lectura que deviene de la inconsistencia en las respuestas del ingeniero Peña y otras evidentes contradicciones relacionadas con su supuesta vida austera, sostenida por un salario mensual que no supera los 300 mil pesos mensuales, al tiempo que decenas de empresas no declaradas hacían a políticos aporte superiores a los 500 millones de pesos, conviene enfocar las quejas ante la sagacidad de la entrevistadora.
Por alguna razón muchos funcionarios públicos dominicanos han llegado a pensar que están por encima de la transparencia a la que les obliga su condición de administradores de dinero ajeno.
Amparados en el poder político que los nombra al frente de ministerios o direcciones generales, muchos servidores públicos han llegado a creer que nadie puede cuestionarlos y cuando un periodista responsable requiere sobre sus actuaciones al frente de la “cosa pública” suelen reaccionar molestos y, en ocasiones, evaden su obligación de atender todas y cada una de las cuestionantes de la prensa o de cualquier ciudadano.
Son varias las voces que han alegado que la periodista Ortega sorprendió al director de la Opret.
Ante esta aseveración uno se pregunta: ¿Cómo puede ser sorpresa para un funcionario una pregunta relacionada con su declaración jurada?
¿No es esta un documento público elemental que todo ejecutivo del Estado debe conocer al detalle y presentar cuantas veces se le requiera?
¿Es tan difícil responder sobre los ingresos personales, las empresas declaradas o el patrimonio acumulado?
Para tener una idea de cómo ha ido deteriorándose la responsabilidad que se debe mostrar en la administración pública solo hay que recordar los tiempos Bosch y Peña Gómez, quienes ocuparon altísimas posiciones y en cinco minutos detallaban de memoria, cada vez que se les requería, cada una de sus pertenencias y la manera en que la habían obtenido.
Es común, en nuestra provincia recibir ataques por parte de los seguidores de los políticos cuando un periodista se atreve a cuestionar sobre la construcción de una mansión, la adquisición de lujosas jeepetas o el proceso de licitación en los casos de entregas de obras a terceros.
El caso de la famosa entrevista de Alicia Ortega, y la decisión del Ejecutivo destituyendo al Ing. Peña muestran que todavía falta más periodismo investigativo en el país y una mayor transparencia en muchas de las instituciones estatales.
Ojalá tengamos más casos como este para el bien del proceso de transparencia que debe primar en el país.