CULTURA Y SOCIEDAD / Otro reto del docente del siglo XXI: “la sociedad”

Adolfo Duluc.

Adolfo Duluc / adolfoduluc@gmail.com

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El siglo XXI advierte grandes retos para la humanidad. La globalización, los intercambios comerciales internacionales, la tecnología de la información y la comunicación, grosso modo, son factores que contribuyen al progreso, en su sentido más amplio, de cualquier nación, especialmente en los países que están en proceso de desarrollo.
Asimismo, la transculturación, otro factor que acompaña al turismo en los países caribeños, influencia de manera directa y sigilosa, abriendo “los ojos de la ignorancia” a los habitantes de las naciones que venden agua y sol. Aún así, muchos isleños “prefieren lo de afuera”, mientras que lo autóctono vacila en la telaraña de la autenticidad.
Sin dejar a un lado lo dicho anteriormente, el gran reto del docente del siglo XXI en la República Dominicana, a mi juicio, es la misma “sociedad”. Por un lado, el docente trata de llevar a cabo el proceso enseñanza-aprendizaje acorde con la malla curricular previamente establecida por el Ministerio de Educación. Por otro, la praxis social actual impone en los estudiantes “otra visión”, muy diferente a las competencias que el maestro pretende desarrollar en sus alumnos en el contexto de las aulas, incluyendo la transversalidad.
Por ejemplo, desde la escuela se motiva a los discentes a involucrarse en la solución de los problemas y males sociales; en cambio, “la sociedad” les enseña: «“olvídate de los problemas, que la vida se hizo pa´ gozar y na´ ma´…”»
Desde la escuela, se fomenta la vida familiar y la fidelidad; desde “la sociedad”, se incentiva la relación sin compromiso, fácil e infiel: «“No te vaya en sentimiento, no me hables de amor, no tamo en eso. Mi corazón no quiere sufrimiento, yo solo ando buscando chucuchá, chucuchá, chucuchá…”»
Desde la escuela, se reflexiona sobre la importancia de cumplir y respetar las leyes, y sobre la integridad en las funciones públicas y privadas; en cambio, desde “la sociedad”, la injusticia y la corrupción son los modelos estereotipados a seguir.
Desde la escuela, se anima a los estudiantes a ser el presente y el futuro de la Patria; al contrario, desde “la sociedad”, los artistas urbanos los motivan a la rebeldía, a la prostitución, al uso de droga, al deterioro absoluto de la dignidad femenina y a la exaltación del machismo. ¿Acaso no constituye esa terrible dualidad un gran desafío para el docente del siglo XXI?

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