Discapacidad visual

“Cuando me llamaron, me sorprendí, ya que a una persona que le falte una pierna no le dan empleo”

Bávaro. La discapacidad en los lugares de trabajo es considerada negativa o problemática, porque se parte de enfoques basados en estereotipos, prejuicios o discriminación. Un gran porcentaje de estas personas están en edad de trabajar. Sin embargo, su derecho a un empleo decente es con frecuencia denegado.

Al mismo tiempo, se enfrentan a enormes barreras físicas, además de ser subestimados por la sociedad, teniendo esto como consecuencia la dificultad para disfrutar de igualdad de oportunidades en el mundo laboral.

Pero siempre habrá una luz al final del túnel. Y un ejemplo de esto es que el director general del hotel Paradisus Palma Real, Daniel Lozano, junto a su equipo de trabajo, abrió las puertas al ámbito laboral a personas con estas condiciones físicas. Inició con su esposa, en Tailandia y otros países, y allí pudo percibir que esas personas tienen muy pocas oportunidades de empleo y por esa razón decidió acogerlos.

Después de llegar al país implementó poder dar a la sociedad y a aquellos que tengan algún tipo de discapacidad, la oportunidad de tener un mejor mañana a través de una labor retribuida dentro de los diferentes departamentos del hotel.

TESTIMONIOS

Omar Hernández, es ciego, condición que adquirió en un accidente de tránsito. Tiene 30 años de edad y desempeña la función de terapeuta en el spa del hotel, donde ya tiene un año y donde llegó por vía de un amigo.

Recibió capacitación en el Instituto Nacional de Formación Técnico Profesional (Infotep) y el Patronato Nacional de Ciegos, en Santo Domingo. Dijo que va a contraer matrimonio en diciembre del presente año y que se siente muy agradecido de Dios por esta oportunidad. “Nunca me pasó por la mente que no conseguiría empleo, ya que siempre he sido optimista, además de que soy cristiano y entiendo que cuando se cierra una puerta se abren muchas más”, expresó Hernández.

La satisfacción que siente Omar se corresponde con lo dicho por el gerente del hotel, el señor Lozano, quien expresó que el trato que les brinda a los empleados en este estado es especial. “Para mí todos son iguales; ellos con algunos inconvenientes físicos, pero que no deben sentirse discriminados o sentirse menos que los demás”, indicó Lozano.

Dijo que su equipo siempre está pendientes de lo que esos empleados puedan necesitar, y lograr que sean mucho más inclusivos a la hora de hacer sus labores como cualquier otro compañero de trabajo.

Lozano puntualizó que lo más importante que deben tener para que estas personas puedan laborar es actitud, ganas de trabajar, voluntad de servicio, ser coherente con sus propios principios y ganas de querer crecer, personal y profesionalmente.

“Con esos detalles, nosotros siempre buscamos lugar para estas personas”, agregó el gerente hotelero. Francis Brito del Rosario, nativo de Higüey, es otro empleado con discapacidad que se desempeña en el área de servicio al cliente.

A los 20 años tuvo un accidente que le provocó una hemorragia interna y se le formaron coágulos en una pierna, que dio al traste con la amputación de una pierna. Ahora depende de una prótesis para poder caminar. “Cuando me llamaron para contratarme, me sorprendí bastante, ya que a una persona que le falte una pierna no le dan empleo”, precisó Brito. Dijo que llegó a pensar que nunca iba a trabajar, pero ahora se siente sumamente agradecido por la oportunidad. Johnny Ruiz, padece sordera. Tiene 24 años, y se dedica al mantenimiento de las áreas pública; tiene diez meses laborando.

Es casado y tiene una niña de cuatro años de edad. Este padecimiento es de nacimiento. Mediante el lenguaje de señas, expresó que se siente satisfecho por ser acogido por esta cadena de hoteles.

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Nikaura Rodríguez Domínguez, quien padece ceguera, es terapeuta en el spa. Tiene 33 años. Estudió en la Fundación Dominicana de Ciegos y señaló que iba a solicitar en su área, en Santo Domingo, y una señora le refirió que en Bávaro estaban empleando a personas no videntes.

Manifestó que al recibir esa noticia quedó asombrada e inmediatamente pidió que le facilitaran el número para comunicarse y solicitar el empleo. Así fue que llegó al Paradisus.

Nikaura padeció esta discapacidad a los tres años, y dice que desconoce el motivo, ya que estaba muy pequeña y su abuela le contó que todo pasó repentinamente. Está casada con dos hijos y tiene once meses laborando.

PROMUEVEN INCLUSIÓN

Actualmente, el hotel dispone de 24 empleados laborando, 12 de ellos en el Paradisus Palma Real y el resto en el Paradisus Punta Cana, entre ellos discapacitados auditivos, visuales y motrices.

Las áreas donde se desempeñan estas personas son en administración, recursos humanos, mantenimiento, áreas públicas, amas de llave y servicio al cliente. Algunos de ellos tienen conocimiento de inglés. “Uno de los objetivos que buscamos es abrir la oportunidad para que muchas instituciones, hoteles, empresas, hagan lo mismo que nosotros; somos una especie de portador y esperamos que seamos rápidamente copiados”, enfatizó Lozano.

Asimismo, exprezó que no es cuestión de darles simplemente un espacio en el hotel, sino de adaptar al personal que ya está y adecuar algunas instalaciones para estos trabajadores. Llegaron al hotel a través de solicitudes de las diferentes instituciones en las que se encontraban. Lozano contó que luego de comunicarles que los van a contratar para trabajar, ellos no se lo creían y se pusieron muy alegres, ya que nadie les había dado esa oportunidad.

Antonio Matos y Jhoan Solano, discapacitados visuales.

En el hotel todos reciben una capacitación sobre cómo tener contacto visual, en el caso de los discapacitados auditivos, y poder guiarlos. También para que el sentido de la voz para ellos sea participativo. Igualmente, se han creado “posters” que indican el lenguaje de signos, para que todos se puedan comunicar de una forma rápida.

Por otra parte, para los discapacitados visuales entender dónde y qué hablarles; qué cercanía deberían tener; dónde poder tomarlos del brazo o no, y cómo poder alertarlos para que no tengan ningún accidente.

En el área de spa laboran los discapacitados visuales, en el cual desempeñan la función de terapeutas, y los que padecen sordera realizan el trabajo de mantenimiento. Los que tienen problemas motrices trabajan en la cocina, como encargados de limpieza, y en servicio al cliente.

En una de esas áreas Jhoan Solano, discapacitado audiovisual de 26 años, tiene diez meses laborando, específicamente en el área de spa. Después de concluir el curso duró un año sin empleo y decepcionado, porque pensó que nunca lo lograría. Fue a algunas entrevistas y le negaban el empleo por su condición de ciego. Más adelante, una profesora de donde él estudió lo capacitó para hablar y aprender a leer.

Por esto, se siente bienaventurado, por el apoyo que ha recibido, además del aporte que han hecho para lograr su superación. Antonio Matos, nativo de Barahona, también trabaja como terapeuta. Tiene diez meses que llegó al hotel.

Es invidente y tiene 27 años de edad. Se capacitó en el Infotep. Perdió la visión a la edad de 15 años, mientras jugaba con otros amigos. Lozano dijo que la misión es predicar con el ejemplo. “Nosotros generamos un sinnúmero de importantes puestos de trabajo, riquezas, impuestos y por qué no darles oportunidades a las personas que puedan necesitar un mejor mañana”, indicó.

Por Diannelys Santos /dsantos@editorabavaro.com

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