Continúan en auge suicidios en La Romana

La Romana. En tan sólo una semana, tres personas decidieron terminar con sus vidas por diversas circunstancias en esta ciudad, entre ellos un joven universitario de 21 años de edad, quien el pasado sábado se suicidó pegándose un tiro en la cabeza con una escopeta. Este hecho ocurrió en el kilómetro 7 de la carretera La Romana-San Pedro de Macorís, según informe de la Policía Nacional.

La victima respondía al nombre de Henry Rodríguez Archival, quien se hizo una herida de bala en la cabeza con exposición de la masa encefálica, con la escopeta marca Maverick, calibre 12, serie MV15112H.

Según declaraciones de su padre, Gabriel Enrique Rodríguez Guzmán, de 62 años, su hijo se sentía deprimido y había dejado la universidad. El joven estudiante decidió quitarse la vida próximo a la 1:30 de la tarde, en la terraza de su residencia.

Rodríguez Guzmán explicó además que el arma en cuestión es propiedad de su madre, de 90 años, quien reside junto a él y no sabe dónde están los papeles de la misma.

Asimismo, el pasado jueves y viernes, en el sector Villa Verde, en distintas circunstancias se había ahorcado en su residencia Adolfo Shepard Kelly, alias Domingo, de 32 años. En tanto que el pasado viernes se conocía el informe del suicidio de Teófilo Cuevas Rodríguez, de 70 años, quien al parecer decidió quitarse la vida en estado depresivo, ya que estaba postrado en una silla de ruedas, desde hacía ocho meses.

La psicóloga Doris Martínez, al ser abordada respecto a este tema, dijo que lo natural es que en un mundo donde sólo se está viviendo el materialismo y no se están inculcando los valores, las personas tengan un vacío existencial e intenso, y al no encontrar cómo llenarlo caen en esa situación.

Explicó que, además del estilo de vida, tienen problemas emocionales, trastornos a nivel mental, situaciones donde no aguanta crisis ni dolor, que a veces son propiciados por el ambiente donde viven.

“De la única forma que podemos evitar que en una familia sigan dándose estos casos, es dándole seguimiento, ayuda profesional para buscar las causas, y trabajar esas causas. También a veces hay familias que genéticamente conllevan, una detrás de la otra, una debilidad mental, unos niveles emocionales muy pobres, situaciones que van arrastrando uno con otro, por no buscar ayuda y solucionar ese problema”, expresó Martínez.

Indicó que a una familia con estas condiciones hay que mantenerla en observación, darle apoyo, ayudarle a nivel espiritual, orientarlos; hay que estar viendo cómo es esa familia y si tienen debilidad en el fracaso; si son depresivas, si hay varios en ella con problemas emocionales o a nivel siquiátrico.

En definitiva, estar con ellos para darles otra visón de la vida.

María Herrera /[email protected]