Vista frontal de la casa, ubicada en la Avenida Santa Rosa esquina Eugenio A. Miranda.

Casa abandonada en La Romana se ha convertido en refugio de antisociales

LA ROMANA. Como una “cueva de antisociales” definen las personas que circulan diariamente la avenida Santa Rosa esquina Eugenio A. Miranda de esta ciudad, donde se encuentra una casa abandonada por sus propietarios, la cual ha sido idónea para que personas la habiten sin saber su procedencia.

Desde drogadictos, enfermos mentales y vagabundos se albergan en esta casona, ubicada en el centro de la ciudad, donde colindan dos colegios y una iglesia evangélica. Los vecinos de este lugar han tenido que ver de manera impotente las fechorías que suceden dentro de esta casa. “Ahí hasta orgias han hecho”, explica el encargado de seguridad de uno de los colegios privados.

“Entran unos tipos de personas de perfil muy sospechoso a ese lugar, y en horas de la mañana se dedican a fumar drogas en el patio, que desde el frente se puede ver”, denuncia indignado un señor que pidió no ser identificado.

Mientras tanto, los maestros piden que clausuren ese lugar antes del inicio a clases, ya que muchas veces los niños han tenido que ver situaciones con los enfermos mentales. “Es un caos lo que tenemos con eso ahí al frente.

Los estudiantes siempre están mirando para a ver qué harán ellos, y le vocean cosas a los cuales ellos reaccionan y le tiran piedras y objetos hacia el plantel, lo que es aún más peligroso”, expresó la maestra Yocasta Ortiz.

Otro empleado de seguridad que labora al frente de esta vivienda afirma que hace unas semanas la Policía allanó el lugar y se llevó a varios jóvenes que conformaban una banda que se trasladó desde San Pedro de Macorís a realizar diversas fechorías.

Hace unos días una pareja de enfermos mentales discutía en plena vía pública, provocando un taponamiento en esta importante arteria de la ciudad.

Uno de estos intentó incluso agredir a los miembros de la prensa que grababan este suceso. Los residentes de la zonas están cansados de pedir a las autoridades, tanto municipales como de Salud Pública, que intervengan ese lugar y reclamen a los propietarios de esta casa para que actúen en consecuencia.

Edgar Moreta /
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