EN BUEN SENTIDO / ¡Oh nepotismo!

Antonio Corcino.

Antonio Corcino / [email protected]

Tu presencia en la gestión pública, como costumbre entre funcionario del Gobierno y de municipios, te convierte en una práctica incorrecta.
El mapa de la historia política universal se encuentran llena de gobernantes que favorecían con puestos en sus administraciones a sus allegados, en tanto Papa y gobernantes como Napoleón Bonaparte, utilizaron este viejo estilo de dirigir, que por ser injusto a través del tiempo, motivó a los EE.UU a crear una ley anti-nepotismo que la prohíbe, inspirada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual garantiza el derecho de acezar e igualdad a todas las personas.
Por el contrario, el marco jurídico dominicano y las normas ético moral sancionan a quienes no las respecten, que hasta hoy no hay un servidor público cuestionado por haber empleado a sus partidarios en el Estado, que persiste entre nosotros, como vicho explotador desde la dictadura de Rafael L. Trujillo hasta hoy, como práctica utilizada por los gobiernos que le sucedieron.
Como conducta siempre será nociva, pues el nepotismo es de carácter ético su uso, aunque no esté tipificado en la ley como delito; más bien, es una forma de clientelismo de colocar en instancia centralizada o descentralizada del gobierno. Entonces, como no estamos lejos de la realidad del país, este fenómeno se reproduce y opera con los mismos vicios administrativos desconsiderados, como gusano que se alimenta y, que podría matar, órganos de gestión del Distrito Municipal de Verón-Punta Cana, perjudicándolo con recursos, que bien podrían ser utilizados para el desarrollo de esta localidad.
Sin embargo, siendo una práctica generalizada, de asignar personas no calificadas en puestos que los requieran, ya que solo se hace libremente sin criterios objetivos de formación, capacidad y experiencia, solo la discrecionalidad a la hora de nombrar; pues el dedo no es eficaz a la hora de señalar para un puesto exigente.
Al fusionar filiación y usurpación, se destruye la realidad objetiva del oficio; puesto que premiar y devolver favores sin importar el mérito para ocupar un función pública distrital solo la lealtad, es un modo, de legitimar un comportamiento administrativo que viola la ley de la Carrera Administrativa y el Código de Ética del Servidor Público, que genera pérdidas o una crisis en la institución.
Como expresión, desconsiderado nepotismo, tu que al saber que un miembro de la familia asciende al poder te hace realidad y ve una oportunidad para escalar social y económicamente, sin importar principios ni valores, solo el privilegio de ser distinguido violentando derecho.