EN BUEN SENTIDO / No es cuestión de sistema

Antonio Corcino.

Antonio Corcino / [email protected]

Más que una crisis en el sistema de partidos políticos dominicanos, estamos ante problemas que algunos políticos atraviesan, a raíz de la cuestión desatada por el escándalo Odebrecht.
Nuestro actual aparato de partidos políticos surgió en el siglo XX, después de la muerte de Trujillo, adquiriendo peso social con la Ley Electoral 275-97, la cual define la función política y social de las instituciones legítimas para gobernar, las reglas y estructuras para competir entre sí, como el propósito para obtener el poder político; respectando su democracia interna, con transparencia e integridad.
Es decir, independientemente del comportamiento de los políticos, el cuerpo de los partidos es multipartidista, capaz de ajustarse a los procesos electorales, libre y competitivamente cada cuatro años.
El hecho Odebrecht para el sistema de partidos políticos, al momento no se puede considerar como negativo, ya que solo hay sometidos algunos dirigentes de tres partidos políticos, y mientras tanto las personas sometidas, aún no han sido condenadas, como tampoco este proceso constituye un peligro para la democracia, como no lo significó los que aconteció inmediatamente a las elecciones de 1990 y 1994, tampoco la crisis bancaria como la del 2003.
En tanto, la forma como una parte del conjunto de los partidos haya manejado su dinámica interna; divisiones, clientelismo y el transfuguismo, son las duras y las maduras como todo organismo. Si la aprehensión en la población, los que no son actos que podrían poner en cuestionamiento la democracia, aunque sí su calidad.
La clase política dominicana siempre ha estado expuesta a reclamaciones sociales, en donde el factor humano ha sido el causante en poner en riesgo la consolidación de la democracia, no así los partidos que gozan de la simpatía del electorado.
Por tanto, el comportamiento del sistema de partidos políticos, a lo largo de los años ha sido equilibrado y fortalece la democracia; aún con la falta de mecanismos de control y fiscalización. Igual conductas y actitudes asumidas por la dirigencia de los partidos, incapaces en sembrar la base para humanizar el desarrollo a través de los años y, de ejercer la política por el interés colectivo.
De modo que, no se puede llamar crisis del sistema de los partidos políticos dominicanos, sino de quienes lo integran, ya que como las dificultades anteriores, superará lo que podría generar el que ciertos políticos estén siendo acusados en el caso Odebrecht.