EN BUEN SENTIDO / Por la promoción de la transparencia

Antonio Corcino.

Antonio Corcino / [email protected]

La corrupción es un crimen corporativo y político, como el nepotismo y la falta de transparencia de quienes manejan los recursos estatales, constituyen antivalores. Los Estados miembros de las Naciones Unidas están comprometidos con promover la transparencia en el ejercicio de sus funciones y rendir cuentas de sus quehaceres, con miras a fortalecer la democracia.
Como la corrupción deshumaniza, porque quita recursos dirigidos a favor de la gente, en la agenda universal de las Convenciones de las Naciones Unidas contra la Corrupción y la Interamericana contra la Corrupción, buscan fomentar la transparencia a través de organizaciones como Trasparencia Internacional, llamada en su promoción a evitar crisis de credibilidad en las naciones, instituciones y personas.
Es decir, que la transparencia como práctica social, refleja la sinceridad del gobierno y la total accesibilidad de sus archivos a los ciudadanos, que por su carácter universal nos comprometen a enfrentar la corrupción como mal social.
Quienes manejan recursos públicos tienen que mostrarlos todo, explicar y reconocer sus errores; conducta que oxigenizan la confianza y neutralizan toda forma de depredación que crea los obstáculos al desarrollo y roba derechos.
Como nuestro marco jurídico obliga a las autoridades a ser transparentes en el manejo de los recursos, claros en las labores que realizan como servidores públicos; en tal sentido, compromete a los funcionarios distritales a auspiciar la transparencia como principio y práctica que no dé lugar a dudas, y de este modo cierra el paso a la corrupción y al nepotismo.
Este último distingue a la actual gestión distrital, hábitos nocivos que golpean despiadadamente a la población y agudizan los males sociales.
De modo que, como nación tenemos el deber de promover y garantizar un clima de claridad, de sancionar aquellos que no se manejen con diafanidad en el uso de los recursos públicos y no facilitan derechos, como el de otorgar a los ciudadanos de este distrito municipal el acceso a las informaciones de orden público para monitorear la inversión en el territorio distrital.
Entonces, la transparencia es una propiedad que debe adornar al gobierno para evitar la corrupción, la cual ya no es cuestión de percepción; su presencia quebranta derechos, si los recursos del Estado no son destinados para garantizar el bienestar social, como también negarse a dar los datos de su gestión, conspiran con la estabilidad al minar los valores que sostienen a la sociedad como la transparencia, la equidad y la democracia.