BOULEVARD DE LA MEDICINA PREVENTIVA / Los beneficios de ejercitarnos

Dr. Hervio Tavárez.

Dr. Hervido Tavárez / [email protected]

¿Alguna vez ha escuchado usted que el hacer ejercicio previene la mayoría de las enfermedades crónicas?
De no ser así, entonces hoy inquirió usted ese conocimiento. Y es que la inactividad física es un factor de riesgo demostrado científicamente, que nos lleva de forma directa a contraer un sin número de enfermedades crónicas, tales como accidentes vasculocerebrales, enfermedades cardiovasculares y respiratorias, diábetes, cáncer, trastornos del contenido del pensamiento y de memoria, entre otros grupos.
Al día de hoy son muchos los países en los que la actividad física va en descenso, siendo la misma sustituida por el sedentarismo y la alimentación desequilibrada. En el mundo, el 23% de los adultos y el 81% de los adolescentes en edad escolar no realizan actividades físicas de manera regular.
Tengo un principio que radica en que si tratamos la manera de que los ciudadanos se dediquen religiosamente a la práctica de actividades físicas, sería una de las estrategias más importantes para reducir la morbimortalidad en grupos vulnerables.
A continuación, algunas recomendaciones basadas según grupos de edades sobre las actividades físicas que requerimos diariamente, para prevenir enfermedades.
5 a 17 años, es recomendable juegos, deportes, desplazamientos, actividades recreativas, educación física o ejercicios programados, en el contexto de la familia, la escuela o las actividades comunitarias. Mínimo 1 hora diaria de forma moderada o vigorosa.
18 a 64 años, actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias. Mínimo 2 horas y media a la semana.
65 años en adelante, actividades recreativas o de ocio, desplazamientos (por ejemplo, paseos caminando o en bicicleta), actividades ocupacionales (trabajo), tareas domésticas, juegos, deportes o ejercicios programados en el contexto de las actividades diarias, familiares y comunitarias. Mínimo 2 horas y media a la semana.
Nunca inicie las actividades físicas de manera brusca, lo correcto es que sea escalonadamente, para evitar lesiones y/o complicaciones.
Antes de iniciar actividades físicas vigorosas, lo correcto sería una evaluación cardiovascular.