BOULEVARD DE LA MEDICINA PREVENTIVA / Las intoxicaciones alimentarias en las escuelas

Dr. Hervio Tavárez.

Dr. Hervido Tavárez / [email protected]

Los alimentos pueden transmitir más de 200 enfermedades. Se dice que una de cada 10 personas en el mundo, cada año contrae algún tipo de enfermedad transmitida por alimentos; falleciendo unos 420 mil. Alrededor de 125 mil niños pierden la vida cada año por culpa de este flagelo.
La mayoría de los microorganismos que causan este tipo de trastorno patológico, aumentan por multiplicación y para esto necesitan comida, agua, tiempo y temperatura idónea.
Por ejemplo; la carne, el pescado, el arroz y pastas cocidas, la leche, el queso, los huevos, entre muchos otros; son alimentos que proporcionan condiciones idóneas para el crecimiento y multiplicación de agentes patógenos; (bacterias, virus y parásitos.)
Una bacteria puede duplicarse en tan sólo 15 minutos, en seis horas esta misma bacteria puede multiplicarse y colonizar hasta superar los 16 millones de unidades; aunque esta puede provocar enfermedades en un número menor. Los virus, no necesariamente crecen o se multiplican en los alimentos o el agua, pero estos le sirven de vehículos para provocar intoxicación.
Los agentes patógenos que suelen causar intoxicaciones se encuentran en todas partes y no son visibles al ojo humano, suelen encontrarse con mayor frecuencia en: las heces, la tierra, el agua, roedores, insectos, animales domésticos, marinos, de granja y los seres humanos; especialmente en boca, nariz, intestinos, manos, uñas y piel.
No es de extrañar que, por cada centímetro cuadrado de piel humana hay una media de 100.000 bacterias.
Si una persona que manipula alimentos está infectada por un virus, éste pueden infectar a quienes lo consumen, ejemplo de estos son: el virus de la hepatitis A o el norovirus.
En las escuelas públicas
En los lugares más recoditos hasta los más visibles de la isla, ocurren con frecuencia brotes de intoxicaciones alimentarias por culpa del mal manejo al que son sometidos los alimentos que se sirven, como es el caso de las escuelas públicas.
Al parecer los suplidores solo les interesa cobrar su dinero, pero no la idea de prevenir las enfermedades y conservar la salud de los niños.