BOULEVARD DE LA MEDICINA PREVENTIVA / Botulismo nos asecha

Dr. Hervido Tavárez.

[email protected]

El botulismo es una enfermedad de transmisión alimentaria, causada por la bacteria Clostridium botulinum, suele convertirse en una grave y mortal enfermedad cuando no se administra un tratamiento oportuno y precoz. La causa más común de transmisión es por la ingesta de alimentos contaminados con las neurotoxinas del microorganismo, pero también se puede adquirir mediante heridas infectadas e inhalación.
La bacteria botulínica, tiene la particularidad de resistir altas temperaturas, colonizar y germinar en medios sin oxígeno, excretando sus toxinas causando infección no solo al ser humano, sino que la podemos encontrar en el aire, la tierra y ríos; afectando aves, mamíferos y peces, mismos que son parte importante de nuestra cadena alimenticia.

Alimentos de alto riesgo
Los conservados tales; como judías verdes, espinacas, remolachas; atún en lata y pescados fermentados, salados y ahumados; productos cárnicos, por ejemplo, jamón y salchichas entre otros.

Signos y síntomas
Los signos y síntomas usualmente aparecen entre 12-36 horas después de la ingesta de alimentos contaminados con la toxina botulínica, pero puede extenderse hasta ocho días. Estos incluyen debilidad generalizada, vértigos, visión borrosa, dificultad para articular palabras, sequedad de la boca, vómitos, diarrea e inflamación abdominal.

Prevención de la infección
Podemos prevenir la infección del botulismo mediante buenas prácticas de higiene en la preparación de los alimentos, la correcta ebullición para destruir las formas de la bacteria, pero las esporas pueden seguir siendo viables tras horas de ebullición, aunque es posible matarlas con tratamientos a muy altas temperaturas, como el enlatado comercial.