Asistir a clases es un dolor de cabeza para 80 alumnos que estudian en Cabeza de Toro

Martín Sánchez / [email protected]

Luisa Perezo, directora de la escuela Cabeza de Toro.
Luisa Perezo, directora de la escuela Cabeza de Toro.

Cabeza de Toro. Más que una superación escolar, estudiar en la escuela Cabeza de Toro ha sido para 80 estudiantes que viajan desde Verón hasta esa comunidad una experiencia de vida, debido a la travesía que enfrentan cada día para trasladarse desde sus hogares a recibir el pan de la enseñanza.

El programa de Jornada Escolar Extendida empieza a las 7:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde. Pero para estos niños la jornada empieza a las 6:00 de la mañana y se extiende hasta las 8:00 de la noche, cinco horas más de lo pautado.

La travesía de estos alumnos, cuyo norte es la superación y ser personas de bien para su comunidad y el país, empieza en la madrugada, el horario indicado para atravesar los 12.7 kilómetros desde Verón y llegar a tiempo para las clases en la escuela Cabeza de Toro, ubicada en el poblado que lleva el mismo nombre.

Estheiny Micar, de 15 años, es una de los 80 estudiantes de los 170 que hay en el centro, que vive durante cinco días (lunes a viernes) esta odisea. Cada día, esta adolescente debe tener entre RD$50 y RD$60, para pagar el transporte. “A veces, cuando no lo tenemos, no nos quieren llevar”, indica la estudiante.

Similar situación vive su compañera, Rafeila Mesa Batista, de 13 años, quien hace un llamado a las autoridades a que “por favor, nos ayuden con un transporte, porque nosotros (estudiantes de Verón) estamos cogiendo demasiado lucha”, dijo.

Carlos Luis Perezo, profesor del quinto curso.
Carlos Luis Perezo, profesor del quinto curso.

Agregó que “salimos de la escuela a las 4:00 de la tarde y llegamos a nuestras casas a las 7:00 y 8:00 de la noche”. Esos 80 estudiantes son hijos de padres de escasos recursos que no tienen dinero para inscribirlos en colegios privados.

DIRECTIVOS DE LA ESCUELA

 Luisa Perozo, que tiene la dirección del centro durante los últimos ocho años, es una de las que más ha aclamado ante las autoridades para resolver el problema, sin que hasta ahora haya una solución.

A veces, vienen en bola; otras veces, la guagua del Ayuntamiento los trae. Hemos hecho cartas; hemos enviado fotografía al alcalde (Ramón Ramírez “Manolito”), a diferentes personas, a ver si nos ayudan para el transporte”, expresa la angustiada directora.

“Salen de aquí a las 4:00 y todavía a las ocho están aquí”, añade Perozo. Se queja de la actitud indiferente de las autoridades ante este problema, de quienes dice que solo les informan que están trabajando en el caso, “pero desde que iniciamos en agosto no nos han resuelto”, expresa la docente, que además indica les ha planteado el problema a las autoridades del Ministerio de Educación.

Carlos Luis Perozo, docente del quinto curso, teme a que uno de esos niños les pase algo con “tanta delincuencia y tanta malicia”. Señala que todavía no han tenido nada qué lamentar, pero que en algunas ocasiones la seguridad del plantel ha tenido que salir a acompañar a los niños a que tomen los vehículos.

“Les pedimos a las autoridades que tomen carta en el asunto. Por favor, que nos donen un transporte para esos niños”, indicó Perozo.

La señora Diana Beltré es una de las 80 cabezas de familias que se preocupa, cuando son las 8:00 de la noche y sus hijos no han llegado a casa. “Hay muchos padres que llaman a la profesora, preguntando que si ya despacharon los estudiantes”, cuenta la madre.

También, le hace un llamado al director municipal, para que done un vehículo. “Ahora, cuando él vea esto (problema), yo sé que va a tomar carta en el asunto”, indica esta madre soltera, confiada en que Manolito va a resolver este asunto.

El origen de este problema que tienen estos 80 estudiantes, radica en que la escuela Pedro Livio Cedeño, del sector Barrio Nuevo, ya está poblada con 342 estudiantes, mientras que la escuela básica de Punta Cana, que inició su construcción en 2014, con la finalidad de inaugurarse este año, está totalmente abandonada, y nadie está a cargo para resguardar los materiales de construcción que están en la intemperie, según contactó el BávaroNews.