160 palabras / Rating y educación

Ramón Zorrilla.

RAMÓN ZORRILLA / [email protected]

En diciembre de 1947 la compañía Nielsen lanzó su primer programa Nielsen Rating para medir la audiencia de Radio. A partir de entonces, comenzó la guerra del rating.
Pronto llegó a nuestro país la fiebre del rating, pero, como es usual en nosotros, mal interpretamos el término asumiendo que éste es más importante que el contenido del programa y la educación del comunicador.
Por eso podemos ver que, en pos del llamado rating, existe una competencia, para ver quién dice más malas palabras, términos ofensivos y descompuestos, sin importar a quién le falte el respeto, asumiendo que esta práctica sube el rating.
Sin duda, los dueños y directores de medios son los únicos responsables de que esto ocurra, porque pareciera que todos buscan este perfil de, falsos comunicadores, para que derramen, sin control, su lenguaje soez, imprudente y virulento en contra de la sociedad, olvidando que un comunicador debe ser también: respetuoso, culto, prudente y educado.