160 palabras / Asombro

Ramón Zorrilla.

RAMÓN ZORRILLA /[email protected]
La capacidad de asombrarse está en juego ahora más que nunca, pero no solo en República Dominicana, sino en todo el planeta. Cuando todavía no hemos terminado de asombrarnos por un hecho ocurre otro peor. Pero no solo son los acontecimientos en sí sino la lógica absurda que los envuelve.
Un fiscal que pide el traslado de todo un departamento policial que le asiste en la lucha contra la delincuencia. Un hombre armado que la emprende a tiros contra los asistentes a una discoteca, una comunidad que pide educación y quema la escuela, un conductor de un camión que arrasa con los asistentes a una celebración nacional, un individuo que llama, embosca y mata varios policías, un político que, de repente, ostenta una fortuna injustificable o un banco que defrauda a sus clientes, son solo ejemplos aislados de hechos espeluznantes que van mermando nuestra capacidad de asombro, convirtiendo cualquier hecho futuro en algo, no solo normal, sino esperado.